miércoles , 20 de noviembre, 2019

Nota editorial: Noticias inesperadas

La semana transcurrió con sucesivas noticias inesperadas. El gobierno nacional fue de revés en revés en la negociación con los “fondos buitres”. La administración de Cristina Fernández de Kirchner no logró establecer un discurso claro de lo que sucedía, los medios acudieron a especialistas en temas económicos y consultores, cada uno con una visión distinta del problema, el ministro Axel Kicillof, por su lado, quiso disimular con sobreactuación de enojo su falta de certezas y las de su gobierno y para la gente no hubo buenas noticias.

En la ciudad, luego de una “muerte anunciada”, finalmente la empresa de transporte Ciudad de Córdoba después de décadas dejó de ser prestataria del servicio público y los cordobeses dejarán de padecerla. La municipalidad no pudo, ni tuvo tiempo de explicar por qué una empresa tan comprometida económicamente había resultado ganadora en una licitación reciente. Más allá de todas las dificultades le queda el mérito a Ramón Javier Mestre de intentar reformar un sistema de transporte que desde hace años hace agua.

“No busques ninguna empresa de transporte de otro lado, nadie quiere venir.Se han dividido el país entre ellos. Nosotros ya lo intentamos” la frase, recuerda un memorioso, le pertenece a un ex funcionario de Ramón Mestre padre, que hoy curiosamente es uno de los asesores “ad honoren” que tiene Mestre hijo y, se la pronunció en un hotel de la cañada al extinto Rubén Martí, días antes que asumiera como intendente de la ciudad.

El que sí estaba, y seguirá estando a pesar de las administraciones y empresas, es el poderoso gremio de la UTA. La UTA hizo paro por las dudas, porque peligraba Ciudad de Córdoba, luego hizo paro para poder opinar sobre las condiciones de las empresas que la remplazarían, finalmente paró unas horas sin explicación alguna. En una palabra, nunca se sabe cuáles son la verdaderas razones por las que UTA hace la mayoría de los paros ni tampoco se conoce hasta dónde llega el oscuro entramado de la relación de la conducción del gremio con los empresarios, prueba de ello es la tensa relación que mantienen los delegados con la conducción gremial y el interés demostrado por esta última en influir sobre el nuevo lugar de trabajo de los ex Ciudad de Córdoba.

A nivel provincial, un enojo doméstico del gobernador José Manuel de la Sota lo llevó a iniciarle una demanda al dirigente radical Miguel Nicolás. El efecto colateral del referido enojo fue la concreción de la foto que hace meses De la Sota intenta evitar: dirigentes radicales al lado de Luis Juez. Los medios tuvieron al alcance de sus cámaras una mesa en donde estaban rodeando al demandado Nicolás: Oscar Aguad, Luis Juez, Mario Negri, el nuevo titular de la UCR Jorge Font ( hombre de confianza de Mestre) y un nutrido grupo de legisladores y concejales.

En el campamento de De la Sota, nunca pensaron que se podían juntar esos dirigentes. La mala relación de Mestre y Juez lo garantizaba pero, la demanda judicial contra un dirigente opositor por haber acudido a la justicia pidiendo se investigue al poder, encendió una luz de alarma en todo el arco opositor. De la Sota sabía el efecto de esa foto, sabía también que aunque no estuviese el PRO en la conferencia de prensa, habían estado con Aguad y Nicolás la noche anterior en Marcos Juárez. Desde el edificio del panal el jueves por la mañana dieron a conocer que el lunes el gobernador recibiría a Mestre y un grupo de intendentes, en un intento por demostrar que el diálogo con la oposición no estaba roto. Pero no alcanzó, la presencia de Juez compartiendo una mesa con dirigentes radicales, no produjo ningún remezón interno, como tampoco lo producirá una foto similar con Baldassi o cualquier otro dirigente del macrismo, para la cual restan días, si se cumple el pronóstico de las encuestas de Marcos Juarez, el 7 de septiembre a la noche encontrará en un mismo palco a radicales, macristas y juecistas.

La semana terminó trágicamente con la explosión de Pilar. El gobernador interrumpió su gira fuera de la provincia he inmediatamente pidió explicaciones a la Nación por lo ocurrido. Más allá de las palpables diferencias entre una tragedia y otra, a no pocos se le vino a la mente la explosión de Río Tercero.

A esta altura De la Sota sabe que en política la lógica no es la que gobierna a las noticias inesperadas.

 

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