viernes , 14 de diciembre, 2018

Nota editorial: Una provincia llamada Córdoba

Argentina vivió su primer balotaje y Mauricio Macri es el nuevo presidente. Daniel Scioli, representante del oficialismo, realizó, a pesar de su derrota, una muy buena elección, o mejor dicho, quedó muy por encima de los números que dieron las encuestas bocas de urna las que, una vez más, dejan a los encuestadores en el ojo de la tormenta.

Córdoba en el día de ayer terminó de confirmar que ha sido el territorio más hostil al kirchnerismo desde que apareció en la vida política hace 12 años.

Néstor Kirchner no ganó en Córdoba.  Cristina Fernández tampoco lo hizo en su primera elección, pero si lo hizo en su reelección, por 20 puntos menos que en  resto del País. Ayer, Scioli sucumbió ante más del 70% de los votos cordobeses a favor de Macri, llegando incluso, en algunos casos, a casi el 80 %.

Córdoba, desde el retorno a la democracia, ha vivido encuentros y desencuentros entre gobernadores y presidentes. Eduardo Angeloz, desde su primer día de gobierno, tuvo chisporroteos con su correligionario y Presidente por aquel entonces Raúl Alfonsín, quien termino impulsándolo a competir por la presidencia. Lo hizo, y perdió con Carlos Menem, con quien tenía muy buena relación y terminó muy mal, lo mismo le ocurrió a Ramón Mestre padre.

El ciclo de Unión por Córdoba, no fue diferente. Desde del primer gobierno,  José Manuel De la Sota tuvo idas y vueltas con Menem y con el kirchnerismo, a quien en algún momento llegaron a entregarle la lista completa de diputados nacionales.

Sin  embargo los cordobeses, se mantuvieron al margen de las disputas entre gobernadores y presidentes y  expresó respaldos y adhesiones que a veces coincidían con los gobernadores y otras no.

En el caso del kirchnerismo, la mala sintonía de los cordobeses tiene razones claras. Nadie puede pensar que los cordobeses son más celosos que el resto del país a la hora de cuidar la calidad institucional o  que rechazan la corrupción con más énfasis que el resto, simplemente los cordobeses vivieron en carne propia la ausencia de gestión nacional en su provincia.

 Luego de su derrota electoral, Néstor Kirchner, lejos de tratar de “seducir” a los cordobeses, comenzó la época del castigo. La falta de inversión en obras públicas, la disputa por la deuda de la Caja de Jubilaciones, organismos nacionales con sede en Córdoba  en manos de militantes sin la adecuada preparación para el cargo, son de las cosas que no solo visualizaron sino que padecieron los cordobeses.

No ha sido una postura cultural o ideológica, ha sido la utilización del voto como herramienta para castigar a un mal gobierno. El contundente porcentaje de votos a favor de Macri es directamente proporcional al maltrato que sintieron los cordobeses por parte de la administración kirchnerista. Cualquier otra interpretación por parte de los dirigentes políticos cordobeses, sería una demostración de no haber aprendido que la gente recuperó la propiedad de su voto.

La elección de ayer será recordada como el día en que un candidato a presidente sacó más del 70% de los votos de los cordobeses pero ojalá sirva para que nunca más un presidente deje de tener presente que hay una provincia que se llama Córdoba.

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