domingo , 8 de diciembre, 2019

Nota editorial: Un adiós fuera de serie

Este espacio, el de la nota editorial de todos los lunes de INC, se suele utilizar para analizar un hecho político o varios que fueron noticia en la semana, pero hoy no. Hoy me voy a permitir salir de tema (aunque quizás sobre el final de la editorial comprendamos que todo tiene que ver con todo) porque la muerte de la joven cordobesa Marisol Oviedo me ha conmovido tanto que quisiera a través de este espacio darle la relevancia que se merece a este adiós y a toda su lucha, que no fue en vano y que seguramente podrá salvar más vidas.

Marisol Oviedo tenía tan sólo 19 años y junto a su hermana Maribel emprendieron una lucha desde que nacieron contra la muerte, que las amenazaba debido a su enfermedad: la fibrosis quística. Una enfermedad que ya se había llevado la vida de un hermanito de las mellizas.

La lucha no la emprendieron solas, su padre Ernesto y su madre Mariana fueron los pilares fundamentales de esta batalla. El pasado 18 de enero, en Porto Alegre (Brasil) Maribel recibió de sus padres los lóbulos pulmonares necesarios para seguir viviendo y poder concretar su gran sueño: estudiar periodismo deportivo y seguir de cerca la campaña de Talleres.

Luego vendría el turno de Marisol, que como en ese momento se encontraba en mejor estado de salud y no era compatible con sus donantes, probaría mejor suerte al ser reincorporada a la lista de espera del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). Sin embargo, el tiempo de espera se hizo largo y tras un mes internada no aparecieron los donantes y la salud de Marisol se complicó seriamente.

El pasado 12 de diciembre Marisol entró a terapia intensiva del Hospital de la Fundación Favaloro, donde estaba alojada esperando los órganos. Nunca más despertó. Como dijo ayer su padre Ernesto: “Su corazón no resistió más”. Sin embargo, quien piense que todo fue en vano está muy equivocado, no sólo los Oviedo (junto con el caso Sofía Sánchez) lograron con su lucha modificar la ley de trasplantes sino también volver a resurgir el debate en la opinión pública sobre la necesidad de donar órganos.

Respecto a la modificación de la ley de trasplantes, mediante el decreto 239 se incorporó el trasplante pulmonar como donante vivo “sólo como instancia excepcional, siendo la última opción en pacientes en situación de urgencia o emergencia y luego de haber agotado la alternativa del donante cadavérico”. Un paso que si hubiese existido antes, no hubiera sido necesario que la familia Oviedo viaje y se traslade a Brasil (con todos los gastos que representa para una familia de clase obrera) en enero del año pasado para el procedimiento quirúrgico.

Por otro lado, y más importante aún, es que este caso tomó, gracias a la lucha incansable de la familia, tal relevancia pública que ayer muchísimos cordobeses lloraron la muerte de Marisol y comenzaron a debatir en redes sociales y en grupos sobre la necesidad de donar órganos: sin dudas un acto de solidaridad y amor.

Las redes sociales se llenaron de mensajes que enviaban su pésame y fuerzas a Maribel y su familia, de listones negros con el nombre de Marisol e hinchas de Talleres despidiendo a su “matadora” más fiel. Entre esos mensajes de Twitter se leían el del gobernador José Manuel De la Sota o del ministro de Salud Carlos Simon. En el velorio se hizo presente el viceintendente Marcelo Cossar quien se permitió unas lágrimas junto a la inconsolable Maribel. No obstante, esta triste noche pasará. Los Oviedo volverán a su hogar de barrio Jardín Hipódromo a tratar de salir adelante.

Esta vez el llamado de atención desde este humilde lugar no sólo será, como siempre, para nuestros gobernantes quienes deben asegurarnos un sistema de salud justo donde todos los ciudadanos puedan ser asistidos y acompañados en momentos tan críticos, sino también a la sociedad en su conjunto, para que tomemos la decisión de una vez por todas de donar nuestros órganos y tejidos, una decisión que debe ser transmitida a nuestros seres queridos y debe quedar por sentado en nuestros documentos de identidad.

Es la única manera de que la cifra que apenas subió de 15,1 donantes por millón de habitantes en 2011 a 15,7 donantes por millón de habitantes en 2012, crezca.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *