domingo , 15 de septiembre, 2019

Nota Editorial: Tu cara me suena

Los candidatos ya se definieron. Sus mensaje también. Ahora comienza la carrera electoral, los protagonistas son conocidos, con algunos años más,  con nuevos compañeros de fórmula y, en algunos casos con nuevas alianzas, pero se trata de viejos conocidos.

Juan Schiaretti, Oscar Aguad, Eduardo Accastello y Liliana Olivero están en la línea de largada. Ninguna de las fuerzas políticas que competirán podrán hacer gala de renovación, pero cada uno ya tiene escrito el libreto de cómo sortear esa incómoda observación si se plantea en campaña.

El radical Oscar Aguad luego de un trabajoso acuerdo logró llevar a su partido a una alianza con el PRO de Mauricio Macri, el diputado nacional Héctor Baldassi será su compañero de fórmula y bajo la poco novedosa definición Juntos por Córdoba (fue utilizada por otra alianza en las elecciones legislativas de 1993) se prepara para disputarle el poder  a Juan Schiaretti

Schiaretti compitió por la gobernación en 2007 ganádole  por escaso margen, polémica incluida, a Luis Juez, hoy aliado de Aguad. En aquel momento, el radicalismo, de la mano de Mario Negri,  candidato hoy  a diputado nacional del flamante frente, terminó tercero.

Ediuardo Accastello y Liliana Olivero tienen también varias candidaturas en su currículum.

Los últimos que faltaban eran justamente los flamantes socios. Nuevamente un hotel de la zona norte fue el lugar elegido para reunirse, pero esta vez la estética macrista se hizo ver. Otra vez los globos (como en la última campaña a gobernador de Aguad) dijeron presente. Hubo sonrisas y algunas caras serias. No era para menos, un ocurrente radical lo simplificó con una humorada: “Macri y Juez invitaron a Oscar a una fiesta de solteros, y en este caso el radicalismo viene a ser la familia de Aguad, que le va hacer sentir lgunas incomodidades en su casa cuando vuelva”.

Schiaretti en pocas horas más va recibirá algunas sugerencias por parte de los hombres que asesoran a José Manuel de la Sota. Ante el cambio de escenario que supone la triple alianza no están convencidos que pueda presentarse como la continuidad de la gestión, tal como se muestra en la costosísima campaña que comenzó, en contra de la legislación vigente. El baño amarillo que cae sobres radicales y juecistas hace que la propuesta de cambio ahora resulte electoralmente atractiva.

Los marketineros delasotistas propondrán que se haga especial hincapié en promesas de obras para la ciudad Capital, porque entienden que el discurso del cambio con que Aguad recorrerá la geografía provincial, le puede jugar una mala pasada en Córdoba donde Ramón Javier Mestre buscará su reelección.

La mirada de los estrategas se vuelca ahora sobre Eduardo Acastello y su poco más de 15 puntos que hoy exhibe como intención de voto. Los macristas, con algún grado de desconocimiento del comportamiento electoral de los cordobeses, alertan a Aguad sobre el riesgo de que Accastello pierda vuelo (o mucho peor aún baje su candidatura) porque engrosaría los votos de Schiaretti.

Algunos asesores cordobeses, en cambio, sostienen que el villamariense ha recolectado voluntades de la masa de votantes que quiere un cambio (todas las encuestas ubican ese segmento en algo más del 56% ). Como sea, todos irán tras los votos de Accastello, uno apelando al sentimiento peronista de no perder el poder y otros en búsqueda de la voluntad social del cambio.

De la Sota está preocupado. En sus planes no estaba la concreción de la triple alianza. Algunos dirigentes radicales, con los que cultiva un fluido vínculo desde hace años, le habían asegurado que no habría acuerdo de tres patas. “De haberlo sabido esa no hubiese sido la fórmula” se sinceró un ministro provincial sin aclarar si se refería al primer término de binomio (Schiartetti) o a su vice (Martín Llaryora). Por ahora la ofensiva del gobernador se centra en llevar mensajes optimistas a los medios locales en donde su pauta publicitaria crece día a día, en algunos casos de manera escandalosa. Sus próximos pasos serán ajustar los ejes de campaña y apuntar a lo que considera las costillas de cristal de algunos de los integrantes de Juntos por Córdoba.

Pero por ahora, nada de eso hace que pierdan la sonrisa los hombres que hasta hace dos semanas parecían enredados en culebrón destinado a terminar mal. En este país cuando las cosas están mal las esperanzas suelen subirse a las olas de moda y por ahora las olas tienen color amarillo.

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