jueves , 12 de diciembre, 2019

Nota editorial: ¿Todos quieren ganar?

“A mí me hablaron esta mañana y me dijeron: Si podés arreglar algo con la otra lista, fijate porque en unas horas va a cambiar todo”. La frase le pertenece a quien era uno de los operadores justicialistas de la lista que llevaba a Gustavo Irico como candidato a rector de la Universidad Nacional de Córdoba. El prestigioso hombre de leyes autor de la frase compartía un asado en un domicilio de la zona norte con un grupo de periodistas.

En el centro de la conversación se había instalado que hacía un par de horas el decano de Ciencias Médicas, anunció que retiraba su lista y que apoyaría al ultrakirchnerista Francisco Tamarit en sus deseos de suceder a Carolina Scotto.

La primera y lineal lectura fue que el justicialismo se reagrupaba en la Universidad y dejaba sin chances al radical Alfredo Blanco, ex decano de Ciencias Económicas.

El autor de la frase con que comienza esta columna intentó explicar que la política universitaria no se rige por los mismos parámetros que la lógica partidaria, pero de ser así no se explica por qué se le atribuye una gran responsabilidad al jefe de Gabinete, Oscar González, en el fracaso de tejer una alianza universitaria que le diera al delasotismo lo único que le interesaba en esta contienda: el manejo de los SRT.

Semanas atrás, Informes y Noticias Córdoba había anticipado que los SRT era el pilar donde se asentaba la estrategia de cederle los votos delasotistas a Blanco, en una hipotética segunda vuelta. Tampoco se explicaría tanta (supuesta) distancia con la política partidaria ante el hecho que haya sido el propio ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, uno de los operadores fundamentales para mantener el máximo sillón de la Casa de Trejo en manos kirchneristas.

Pero más allá de los vaivenes universitarios y el giro de un hombre muy allegado al delasotismo, hay que recordar el episodio donde el gobernador José Manuel de la Sota entregó un subsidio al Hospital de Clínicas, donde un “olvido protocolar” de Irico casi deja afuera a la rectora Carolina Scotto, lo que despertó suspicacias de todo tipo con miras a las elecciones de diputados nacionales que se llevarán a cabo en este año.

En primer lugar, porque hace dos años atrás el gobernador José Manuel de la Sota levantó su lista de diputados nacionales para permitir, según él mismo anunció, el triunfo de la lista que patrocinaba la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y las comparaciones son inevitables.

Pero quienes sin dudas por estas horas están sumergidos en un silencioso debate son los radicales.

De un tiempo a esta parte, la discusión puertas adentro del radicalismo gira en torno a cómo debe ser la relación con De la Sota. Los hombres más cercanos al intendente capitalino Ramón Javier Mestre sostienen (encuestas en mano) que la gente valora a los dirigentes políticos que no polemizan y conviven con otros de extracciones políticas diferentes. Más aún, algunos imaginan que esta “relación madura” con el delasotismo lo posicionará al Intendente en la búsqueda de la gobernación cuando el actual Gobernador se lance a su carrera presidencial. En la vereda del frente, están quienes sostienen que el único camino de visualización social que tiene el radicalismo es hacerle una tenaz oposición a De la Sota.

La situación inestable del bloque de legisladores provinciales radicales se explica porque es el escenario donde justamente conviven estas dos posiciones.

La derrota del candidato radical Alfredo Blanco de la UNC la utilizarán algunos para sostener que el justicialismo jamás le ha cedido ni le cederá a ninguna otra fuerza política una porción de poder. Los históricos socios del justicialismo han terminado siempre desdibujados. Otros dirán, no sin razón, que la candidatura de Blanco se tejió puertas adentro de la UNC y que poco tiene que ver con la política partidaria de Córdoba.

Pero de lo que no hay dudas, es que el panorama cordobés con vista a las elecciones diputados nacionales cambia cada día. El senador nacional Luis Juez no jugó ninguna ficha en la elección universitaria, pero la ha seguido muy de cerca. Días atrás anunció que dejaba en manos de Hermes Binner la posibilidad del armado de la lista del FAP en una eventual alianza con el radicalismo. Pero lo que no dice Juez es que no descarta volver sobre sus pasos si finalmente Oscar Aguad no encabeza la lista de diputados nacionales del radicalismo y anunciar un supuesto “pacto “ entre radicales y delasotistas y decidir encabezar su lista.

El triunfo de Tamarit dejó exultante al kirchnerismo, en silencio al delasotismo, con preocupación a Juez y Riutort (quien espera que el kirchnerismo termine apoyando su pretensión de encabezar una lista de diputados nacionales) y sumergió en un sinnúmero de interpretaciones a los radicales.

Algunos sostienen que Ramón Mestre si se lo propone puede hacerle lograr un triunfo radicalismo, otros que Aguad si se lo propone se impondría cómodamente en la interna de su partido y esto lo dejaría en las puertas de un triunfo, hay también quienes dicen que Luis Juez podría complicar justicialismo con su candidatura. Pero lo que nadie dice es que De la Sota ya se ha propuesto ganar las elecciones legislativas y cada movimiento suyo va en esa dirección, lo cual no debería sorprender a nadie ya que en política lo lógico sería que todos quieran ganar.

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