sábado , 24 de agosto, 2019

Nota editorial: Que la campaña no tape el bosque

¿Recuerda cuándo fue la última vez que la noticia de tapa de un diario argentino fue sobre una noticia internacional? Seguramente, le vendrá a la mente la elección del Papa Francisco y sus posteriores viajes y encuentros con políticos argentinos. Pero si exceptuamos esos acontecimientos que en algunos matutinos llevó días, incluso semanas, su atención, seguramente le costará recordar que esto haya ocurrido en los últimos años.

Lejos quedaron aquellas épocas donde los medios cubrían guerras y eventos internacionales y los llevaban en primera plana. Mafalda representaba en los 60’ una lectora clásica de aquella época que seguía de cerca los eventos internacionales y soñaba con la paz mundial. Un poco más acá en el tiempo, durante los años 80’, la sección Internacionales en muchos periódicos era la que abría el diario, se podían encontrar los cables, columnas de opinión y análisis y de cuando en cuando eran los mismo periodistas o fotoreporteros los que viajaban hasta el lugar de los hechos a cubrir lo que en el otro extremo del globo terráqueo ocurría.

Con el tiempo, Internacionales fue perdiendo páginas y pasando a los últimos lugares del diario. En radios locales casi no existen noticias de esta índole y mucho menos periodistas especializados en el tema, en los canales algunas veces aparecen como “invitados” o muy esporádicamente estos analistas de política internacional.

¿Será que la devaluación ayudó a que los pocos periodistas de noticias internacionales que subsisten en los medios tengan que limitarse a escribir a partir de un compilado de cables de agencias extranjeras? No obstante, recuerdo amplias coberturas de medios locales cuando el ex cardenal Jorge Bergoglio fue ungido como pontífice, por semanas, periodistas y reporteros estuvieron en el Vaticano cubriendo el evento religioso.

La semana pasada, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner participó de la octava Cumbre del G20, en Rusia. Los países miembros se manifestaron acerca de la posibilidad cercana de que Estados Unidos invada Siria en pos de una “pacificación” entre los rebeldes y el gobierno de Bashar Al Assad.

Rusia, Brasil, India, China, Indonesia y Sudáfrica no apoyaron el pedido del presidente Barack Obama para intervenir en Damasco. Argentina, por su parte, propuso enviar una misión humanitaria con representantes de los quince miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.

La antesala de una nueva guerra en Medio Oriente pareciera no generar revuelo en los medios de comunicación argentinos. Si bien, claro está, son parte del paquete de noticias diario, al no estar directamente involucrados como País, las tapas, minutos y segundos de los medios siguen perteneciendo a la recta final de las elecciones de octubre.

Las idas y vueltas entre los candidatos a diputados, las estrategias del Gobierno nacional para conseguir elevar el porcentaje de votos y las visitas de los políticos a Francisco siguen captando la atención de los televidentes.

Si bien estamos en un mundo globalizado e hiperconectado, donde las noticias, fotos, videos y testimonios nos llegan por todos los medios (y entre ellos las redes sociales se quedan con el primer puesto), existe la sensación que el ciudadano común no puede aún entender el alcance de semejante conflicto y cómo nos debe de importar y/o afectar a los sudamericanos. La falta de un lenguaje simple y coloquial por parte de los periodistas para hacer llegar a cada hogar los acontecimientos internacionales hacen que la mayoría de los argentinos no se sientan interesados en lo que ocurre en el mundo. 

Que más de 200 mil personas entre ellos mujeres, niños y ancianos, mueran debido a los bombardeos no sensibiliza más que un caso de violación y muerte en Palermo, que la autodeterminación de un pueblo esté en peligro no genera más alerta que si mañana hará más de 30° de máxima, que existan sospechas sobre falsas acusaciones realizadas por Estados Unidos sobre el uso de armas químicas por parte de un gobierno no genera más rechazo que el uso de una nueva cartera costosa que use la Presidenta.

Todos los sentidos están puestos en la campaña política y en las estrategias que los partidos y el Gobierno nacional realizarán para sumar más votos, no hay espacio para ocupar tapas, minutos y segundos al aire en catástrofes humanitarias. Tal como dice el dicho: “Que el árbol no te tape el bosque”, decimos, ojo! “Que la campaña no te tape el bosque”.

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