viernes , 22 de noviembre, 2019

Nota editorial: No digas que no te lo advertí

“Estos tipos están locos, ¿Sabés lo que hacen ahora?”, fue la frase que utilizó uno de los hombres más próximos al gobernador José Manuel de la Sota para iniciar el diálogo con el ministro de Economía provincial, Ángel Mario Elettore. Luego, lo notificó que el Gobierno nacional había resuelto hacer un planteo ante la Corte Suprema de Justicia por la Tasa Vial que desde hace tres meses aplica la administración delasotista.

La respuesta del Gobernador fue inmediata. Desde Brasil, a través de un importante diario local, anunció que concurriría a la Corte para que la Nación no le descuente más de la coparticipación el 15 por ciento correspondiente al convenio de las provincias con el Anses. La causal sería el incumplimiento del organismo nacional  hacia Córdoba.

Un influyente funcionario de la administración kirchnerista le afirmó a Informes y Noticias que no descartan la presentación de una medida cautelar que le retenga de la cooparticipaión que le corresponde a Córdoba un estimado de lo que se está recaudando en concepto de la Tasa Vial. ¿Por qué esta batalla legal de ida y vuelta? Simplemente porque Córdoba no está recibiendo ni un centavo más de lo que le corresponde estrictamente en concepto de coparticipación, hace rato que el Gobierno nacional no inicia obras ni despliega planes en estas latitudes. No le van a cortar ningún grifo a Córdoba, simplemente porque hace rato que no hay ninguno abierto.

Nada es casual, todo tiene un origen, fueron años de delegación de superpoderes del Congreso a favor del Poder Ejecutivo Nacional, cientos de fondos especiales creados, los cuales no son coparticipables. En más de una decisión de esas del Congreso está el brazo levantado de legisladores cordobeses del partido del cual es jefe indiscutido, desde la década del 80′, José Manuel de la Sota.

Fuera de los límites de Córdoba, con distinta dimensión y en particular en materia vial se puede ver la cantidad de obras iniciadas y culminadas con fondos nacionales, miles de obras realizadas en municipios que nunca hubiesen podido llevarlas adelante con fondos propios. En Córdoba unos pocos y aislados ejemplos como la planta potabilizadora de Villa Carlos Paz, el predio de tratamiento final de residuos urbanos de Villa Dolores o el estadio de Villa María, por mencionar algunos.

En rigor de verdad está bien que el Gobierno nacional realice obras, en todo caso lo reprochable es la discrecionalidad con que lo hace, aplicándolo como sistema de premios o castigos. Pero hay otra sutil diferencia entre Córdoba y el resto de las provincias. Córdoba siempre tuvo gobernadores- con alguna excepción- que desde el primer día de su gestión se imaginaron como presidenciales. Más aún, desde el retorno de la democracia los dos hombres que durante más años gobernaron la Provincia Eduardo Angeloz y José Manuel de la Sota lo dijeron sin dudarlo. En el caso del primero hasta llegó a ser candidato de radicalismo en 1989. Pero siempre la estrategia de los gobernadores cordobeses ha sido en general diferenciarse del poder central y más aún en muchos casos criticarlo con dureza. El resultado: de 1983 a esta parte nunca la Argentina fue gobernada por un cordobés y Córdoba, salvo la autopista Córdoba-Rosario, no puede exhibir ninguna obra de trascendencia realizada por la Nación.

Tal es el karma cordobés que hasta el intendente de la Ciudad Capital ha dado a entender que un ciclo de realizaciones en la ciudad de Córdoba es de ocho años, para despejar cualquier nubarrón de candidatura a gobernador sobre su gestión.

La guerra judicial ha desdibujado nada menos que al órgano máximo de la Justicia, la Corte Suprema, a quien se acudía ante situaciones excepcionales. De la Sota va a concurrir por segunda vez en el año. Para el hombre común los planteos ante la Corte ya son parte de la estrategia política, lo cual no es bueno.

En el entorno íntimo del Gobernador hay preocupación. Meses atrás, tal como lo anticipara Informes y Noticias, los hombres que hacen números pusieron varias opciones para recaudar más: impuesto sobre combustibles (llamada “Tasa Vial”), gravar la televisión por cable o gravar la renta financiera. Ninguno ofrecía la inmediatez de la tasa vial, pero tampoco ninguno exhibía la “debilidad” jurídica. De hecho hay numerosas presentaciones judiciales en Córdoba por la doble imposición que implica. Pero en aquella ocasión fue el propio ministro Elettore el que jugó todas sus fichas a lo que él mismo denominó Tasa Vial. Ahora, aunque nadie se atreva a decirlo, sus colegas de Gabinete esperan por los antecedentes, que -afirmó- existían en la materia.

“Yo no soy tonto”, dijo De la Sota en referencia a la Tasa Vial. Nadie puede pensar que lo sea, pero sí que Córdoba necesita fondos y muchos. La necesidad hace que se hagan cosas impensadas.

“La filosofía de Unión por Córdoba es bajar impuestos no subirlos”, había dicho el gobernador hace un año cuando el intendente Ramón Mestre anunció un revalúo. Luego de aquella afirmación, el Gobernador creó un impuesto nuevo, difirió los aumentos de los jubilados y todos los impuestos provinciales tendrán un aumento en el 2013. Como se ve, la realidad se impone siempre sobre el voluntarismo.

Seguramente, los cordobeses preferirían que quienes se presenten a candidatos a gobernador avisen en su campaña que van a intentar alcanzar el sillón de Rivadavia desde la Gobernación. De este modo, si luego se desatan tormentas, como las que vivimos, le podrán decir a sus gobernados: “No digas que no te lo advertí”.

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