jueves , 22 de agosto, 2019

Nota editorial: Miradas capitales

“El indicador de desconocimiento está por debajo de lo que imaginábamos y su imagen positiva esta en valores más que aceptables”, con estas palabras un dirigente del PRO cordobés terminaba de explicar la presentación de Felipe Lábaque como uno de los nuevos rostros del partido creado por Mauricio Macri.

Lábaque es un hombre socialmente muy activo en el ámbito de la medicina y del deporte. Una vez más el Jefe de gobierno porteño acude a famosos para engrosar sus filas. Sin embargo, en Córdoba el macrismo cuenta con un arquitecto político en las sombras: Germán Kammerath.

El ex intendente y ex vicegobernador ha sido siempre un “buceador” de figuras por fuera de la política, en sus épocas de gloria política fue el primer dirigente en mencionar a los por entonces deportistas Marcelo Milanesio y Héctor Campana.

Campana tiempo después sería reclutado por la “nueva política y el kirchnerismo”. Pero lo más valioso del silencioso aporte de Kammerath ha sido posicionar al PRO en el segmento de los votos de la vieja Ucede cordobesa.

El llamado “Partido cordobés” ha represando un porcentaje electoral mínimo pero decisivo en algunas elecciones para inclinar la balanza. El radicalismo que comandaba Eduardo Angeloz siempre logró seducirlo, luego José Manuel de la Sota logró elección tras elección que lo votaran. Todo indica que ahora que el PRO es el espacio donde los conservadores cordobeses se sienten cómodos.

La capital cordobesa aparece como la primera pista donde comienzan a carretear los ensayos políticos del año próximo.

En la Unión Cívica Radical (UCR) no hay margen para la dudas. Todo el aparato partidario se encolumna tras la gestión de Ramón Mestre para que continuar cuatro años más en el poder local. Abandonado el plan original de reemplazar a los dirigentes capitalinos con una nueva generación, Mestre ha logrado luego de la tormenta que atravesó su gestión, que todos los dirigentes apuntalen el camino de su reeleción. 

Las incipientes candidaturas imaginadas dentro y fuera del mestrismo ahora, por diferentes razones han entrado en pausa. El principal rival interno de Mestre; el intendente de Río Cuarto Juan Jure, disputa el interior de Córdoba y todo lo que está fuera del ejido municipal ha dejado de ser prioritario para Mestre.

En el Justicialismo la jugada de José Manuel de la Sota de intentar buscar caras nuevas en la Capital de la mano del secretario de Transporte Gabriel Bermúdez, aceleró los acercamientos de Alejandra Vigo y Olga Riutort. Aunque nadie lo quiera reconocer, Juan Schiaretti quiere ser candidato a gobernador e imagina a Olga Riutort encabezando la lista del peronismo. De la Sota tiene otros planes.

Luis Juez ha encontrado en sus críticas a Mestre una manera de ser “visible” periodísticamente y con sus críticas a De la Sota algunas “atenciones” del kirchnerismo. Sus seguidores sueñan con volver al Palacio 6 de Julio, pero Juez no quiere volver a renegar con la agenda de la ciudad, lo último que terminó de convencerlo fue que su aliado estratégico Rubén Daniele, no le puede dar las garantías necesarias.

Macri quiere una alianza con los radicales de Córdoba para llevar votos a su candidatura presidencial, pero de no ser posible, en el mencionado Lábaque el macrismo ya encontró un rostro para la disputa en la capital cordobesa.

En el Kirchnerismo la figura de la diputada nacional Carolina Scotto es por ahora quien reúne las mayores voluntades locales para ser candidata a intendente, pero las candidaturas cordobesas del kirchnerismo nunca se han decidido en Córdoba, por lo que nadie se atreve a afirmar quien será bendecido finalmente por la Casa Rosada.

Por ahora todas las especulaciones y movidas son el territorio de la Capital, pasado el Mundial seguramente el tablero político pondrá sus miradas en el edificio del Panal, ya que sin dudas la carrera por ganar la gobernación será la madre de las batallas.

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