lunes , 9 de diciembre, 2019

Nota editorial: Los sí, los no y lo de siempre de la tormenta en Córdoba

Este domingo una fuerte tormenta sorprendió y agarró desprevenidos a miles de cordobeses que pensaban sería una lluvia más y terminó con un saldo fatal (hasta el momento) de cinco muertos, tres desaparecidos y cientos de evacuados.

Lo urgente obviamente es darles asistencia a los ciudadanos y poblados más afectados, es repetir las recomendaciones y advertencias para aquellos curiosos y desprevenidos, es llevar adelante un operativo de rescate y reconstrucción. Pero luego llegarán las pasadas de facturas y costos políticos que este tipo de eventos dejan.

¿Desastre natural imprevisible o consecuencias de malas políticas de Estado?, esa es la pregunta y el debate que surge entre las posiciones encontradas entre políticos, académicos, especialistas, periodistas y los vecinos que aún hoy sigue sacando agua de sus casas y tratando de recuperar lo que les quedó.

En esta editorial haremos un breve repaso por los aciertos, desaciertos y los problemas sobre los que siempre paga las consecuencias los vecinos.

Un “Sí” fue la rápida respuesta y coordinación entre el Gobierno provincial y municipal para asistir a evacuados, poner a disposición equipos de salud, de ayuda social, defensa civil, bomberos y policías, tener lugares adonde recibirlos y cortar a tiempo la energía eléctrica de algunos sectores para evitar accidentes. Luego llegó la respuesta del Ejército, quien responde al Gobierno nacional, a pedido del gobernador De la Sota. Parece que por fin se aprendió que primero está la ayuda a la gente y luego la disputa en banderías políticas. Algo difícil de pedir en año de elecciones, pero no cantemos victoria aún, quizás sea sólo cuestión de horas.

Otro acierto fue una respuesta rápida por parte del gobernador José Manuel de la Sota, en sólo unas horas, organizó un comité de crisis y ofreció una conferencia de prensa. El intendente Ramón Mestre de gira por Italia desde el viernes se perdió la oportunidad de estar al frente de semejante contingencia y demostrar que podría estar (o no) a la altura del Gobernador. En su lugar quedó Marcelo Cossar, el viceintendente, quien atendió llamados de la prensa, recorrió los centros de evacuación y sobretodo tuiteó cada paso, incluso corrigiéndose en información equivocada que le pasó Bomberos sobre una mujer y su beba desaparecida en el vado de Sargento Cabral de la ciudad de Córdoba cuando luego se supo fue en Villa Allende.

Su intenso tuiteo lo convirtió en trend toppic y lo puso al frente de varias críticas, no sólo él sino también Mestre por no estar en el lugar de los hechos. Se sabe que a la gente no le gusta ver a funcionarios de gira o vacaciones mientras las cosas ocurren en su lugar (como ya ocurrió con De la Sota en Panamá mientras los cordobeses sufrían los saqueos) aunque la gira sea programada y los hechos ocurran de imprevisto. ¿El costo político? Algo que se sabrá con el pasar de los días.

Los desaciertos giran básicamente alrededor de una falta de autocrítica por parte de los funcionarios y sus respectivas gestiones. Que un barrio residencial como Nueva Poeta Lugones tenga más de 50 mm de agua y se inunden los modernos dúplex ó que barrios como Villa La Maternidad, Miralta o Argüello vivan bajo el agua cada vez que llueve tiene claramente culpables y es la falta de gestión tanto del Municipio (en primer lugar) como la Provincia para lograr que tengan desagües que funcionen y no se conviertan en grandes piletones.

Otro desacierto es la falta de previsión. ¿Por qué la provincia de Córdoba (y podríamos incluso decir el País) no cuenta con alertas meteorológicas serias y asertivas? ¿Por qué los vecinos nos enteramos que la lluvia que cae se convierte en una tormenta agresiva una vez que los medios nos hablan de evacuados, desaparecidos y muertos?

Lo de siempre… cientos de evacuados, en su mayoría personas de bajos recursos que sus casas están bajo agua por arroyos y canales que desbordan y techos de nylon rotos por donde se filtra el agua, muertos por ciudadanos inconcientes que no acatan órdenes de las autoridades y por ser sorprendidos por una lluvia o ríos que desbordan sin tener un alerta temprana, ciudades que se vuelven intransitables por el pésimo estado de sus calles y desagües obstruidos (si los hubiere), ayudas que nunca llegarán y gente que tendrá que volver a empezar a fuerza de su sacrificio, funcionarios que vuelven secos a sus viviendas en countries donde el agua nunca llega.

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