sábado , 24 de agosto, 2019

Nota editorial: Listas incompletas y oídos cerrados

La semana pasada culminó sin que las principales fuerzas políticas de Córdoba hayan sacado a la luz su lista completa de candidatos a diputados nacionales.

Varias y diferentes razones contribuyeron a esa situación, pero la estrategia no es una de ellas. Por diferentes motivos nada salió como se imaginaron los principales dirigentes políticos.

Unión por Córdoba debió soportar sacudones inesperados. Hasta hace poco, tal como lo anticipara informes y noticias, la vicegobernadora Alicia Pregno era la elegida por José Manuel de la Sota para secundar a Juan Schiaretti en la lista de diputados nacionales. Pero cuando tomó difusión que su candidatura era testimonial y la Vicegobernadora comunicó que no estaba dispuesta a sostener públicamente que asumiría su banca, todo cambió. En pocas horas, un escueto comunicado de prensa suyo explicaba que cumpliría su mandato de Vicegobernadora y no se sería candidata.

Luego, vino el movimiento de piezas más inteligente y audaz en lo que va del año electoral. La jugada la protagonizó quien es, hoy por hoy, el hombre más influyente de Córdoba: Mario Pereyra, conductor del programa “Juntos” de Cadena 3. Mario, dueño de un estilo propio, dijo a su audiencia el miércoles pasado: “Blanquita (Rossi) va a ser candidata de Unión por Córdoba”. A partir de ese momento, la declinación de Pregno pasó a segundo plano, todos buscaban la opinión de Blanquita Rossi que tenía agendado para el jueves (también anticipado por informes y noticias córdoba)  un encuentro con Mauricio Macri, que le ofrecería lo mismo que le había ofrecido el justicialismo y antes Olga Riutort: formar parte de la lista de candidatos a diputados nacionales. La semana concluyó sin que conocieran definiciones de “Blanquita” pero es un hecho que secundará a Juan Schiaretti en la boleta de Unión por Córdoba.

Oscar Aguad -a pesar de los cánticos que debió soportar por parte de los jóvenes seguidores del intendente de Río Cuarto, Juan Jure, ayer en Carlos Paz- será el primer candidato a diputado nacional por la UCR. El segundo lugar lo ocupará Soledad Carrizo, a partir de allí todo es incógnita. Ramón Javier Mestre deberá inclinar su balanza a favor de Miguel Nicolás o Miguel Ángel Abella, pero los problemas no terminarán allí, los radicales suelen discutir hasta por el último suplente.

Olga Riutort, hace unos días, se reunió en Capital Federal con el secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zanini, si bien no salió con las manos vacías tampoco se vino con el aval expreso del kirchnerismo para su candidatura. Su lista es aún desconocida, pero eso por ahora no es una preocupación para la Concejala cuyo objetivo es ser la peronista más votada en la ciudad de Córdoba.

Luis Juez por estas horas afronta un dilema. Su instinto le indica que el segundo lugar de su lista de diputados nacionales debería ser ocupada por la más mediática de sus espadas locales: Liliana Montero, pero si llegase a ser electa lo privaría de quien es hoy la presencia más notoria del juecismo en la Unicameral.

Los partidos, en general, tienen dificultades para presentar candidatos competitivos, ni hablar si decidieran presentar “nuevos” candidatos, los mismos que exigen renovar la política son los que preguntarían por la trayectoria de los nuevos.

Quizás por eso, Mauricio Macri busca con la receta escrita por Carlos Menem candidatos en el mundo del espectáculo y del deporte, a quienes no se les exige compromiso ideológico o saber si están preparados, el hecho simplemente de ser “conocidos” los habilita para ocupar un lugar en la competencia electoral.

Alguna vez, Luis Juez utilizó un poco de aquella receta. Las personas que trajo del mundo empresario finalmente no demostraron el más mínimo compromiso con la cosa pública y pasaron con más pena que gloria.

En el mundo hipercomunicado en que vivimos, tiene las misma posibilidades de ser leído o escuchado en las redes sociales un desconocido tanto como un reconocido dirigente, esto parece haber complicado a los partidos que buscan a cualquier precio el impacto más que la reflexión. Por caso, no hace mucho Unión por Córdoba realizó un aviso publicitario encargado a un grupo de creativos que decidieron utilizar una frase que les había gustado, el problema fue que después de publicado se enteraron que la frase en cuestión pertenecía a un pensador radical: Moisés Lebensohn.

El problema no es que ya no interesen los contenidos, ni la estrategia debería llamar la atención a cualquier costo, ni mucho menos salir a la búsqueda desenfrenada de personajes populares. El problema de la política de hoy es no saber comunicar sus ideas en la sintonía de la gente.

Al menos en Córdoba, las estructuras partidarias deberían advertir que hay algunos casos que desde la forma de comunicar hasta lo comunicado logra llamar la atención de la gente. La legisladora juecista Liliana Montero fue a un instituto psiquiátrico de Bell Ville y volvió no con una elaborada gacetilla de prensa ni con una estudiada conferencia se limitó a mostrar las fotos que había sacado, su mensaje fue contundente.

El legislador radical Rodrigo de Loredo compuso la letra de una canción cuartetera ironizando sobre el “lazarogate”. No sólo logró invadir las redes sociales con su “No pesa nada” sino que logró algo que hasta ahora ningún radical de Córdoba ha logrado: ser entrevistado radialmente por el periodista de mayor audiencia: Jorge Lanata.

Quizás estos ejemplos deberían servir para comprender que no es que la gente tenga los oídos cerrados, sino que muchos no se saben cómo hacerse escuchar.

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