viernes , 24 de mayo, 2019
mestre paicor schiaretti

Nota editorial: La política por encima de los buenos modales

El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, comenzó su actual mandato con la sensación que esta vez los astros estaban alineados, atrás quedaba el recuerdo de la elección del 2007 en la que se impuso por escaso margen a Luis Juez, denuncia por fraude incluida. Aquella vez la sensación era que Schiaretti solo era candidato por impedimento de José Manuel de la Sota para postularse.

Ahora todo era distinto, los cordobeses lo eligieron por sus virtudes demostradas en su anterior gestión, se impuso al candidato bendecido por Mauricio Macri e impidió que el kirchnerismo local le restara votos de la mano de su candidato Eduardo Acastello.

El 10 de diciembre asumió sabiendo que la Nación debía darle los fondos retenidos indebidamente durante la era kirchnerista. El presidente Macri le mandó todas las señales posibles, su socio político, De la Sota mudó a Buenos Aires su búsqueda de un espacio dentro de la interna peronista.

Fiel a su estilo de administrador severo, formó un trípode con su Ministro de Financiamiento, Ricardo Sosa, el de Finanzas Osvaldo Giordano y la Secretaria General Silvina Rivero, ellos con el propio Schiaretti a la cabeza, siguen diariamente los números de la administración provincial.

Sus espadas en la unicameral le trajeron la primera satisfacción política: la nueva Ley de jubilaciones recibió el apoyo de los tres bloques de Cambiemos (UCR, Pro y Frente Cívico).

Su ministro de gobierno Carlos Masei, le comunicó que con algunas caras nuevas y otras que ya no están, los intendentes radicales siguen teniendo la misma postura: prefieren llevarse bien con el gobernador de turno que sumar fuerzas en su propio partido para competir con el peronismo.

Con todo eso, el Gobernador decidió aprovechar la ola de Macri de darle a las provincias lo que realmente les corresponde en materia de coparticipación, y comenzó a hablar de una política de “federalizar” la provincia pasándoles a los municipios servicios que hasta hoy presta la provincia. Los intendentes lejos de exhibir una postura firme como la de los gobernadores peronistas frente a Macri, comenzaron a dar señales positivas al gobierno provincial, todo iba sobre ruedas hasta que mencionaron el PAICOR.

Cuando los operadores de Schiaretti dejaron trascender que se proponían trasferir a los municipios el programa creado por el ex gobernador radical Eduardo Angeloz, las cosas dejaron de marchar sobre ruedas. Primero fue el propio Angeloz que con sus 84 años, lejos de apelar a una reunión partidaria o un acto, filmó un video casero en un bar cordobés y sus jóvenes colaboradores lo subieron a las redes sociales. El radicalismo en la ciudad de Córdoba tiene varios íconos que se relacionan con la gestiones de Ramón Mestre padre y Rubén Martí, las escuelas municipales, la costanera, los CPC, entre otros, pero prácticamente a nivel provincial no hay nada de la envergadura del PAICOR que se relacione con los radicales.

Frente a esto, los intendentes, para no desairar al gobernador, y no tener que pagar costos frente a sus correligionarios optaron por la salida de “escuchar la opinión del partido”. Los hombres del interior nunca imaginaron una reacción de la conducción partidaria tan rápida y mucho menos dirigido en primera persona al gobernador.

“Que no me metan en su interna”, bramaba Schiaretti el viernes. Massei hizo unos llamados a algunos intendentes y todos se desentendieron. Ramón Mestre ya tenía un pie en el avión que lo llevó a China, pero nada sale de la vieja casona radical sin el visto bueno del joven intendente.

Después del disgusto por el Paicor los hombres de Schiaretti han recordado que Mestre tiene sus aspiraciones intactas de llegar al Centro Cívico en el 2019 y que por encima de los buenos modales que pueda haber con el presidente, aquí en Córdoba, los dirigentes de Cambiemos ya piensan en el 2019.

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