domingo , 16 de diciembre, 2018

Nota editorial: Instagram urbana

“Fin de año está cerca y de ahí saltamos a marzo, prácticamente estamos en campaña”. De esta manera, un dirigente de la oposición justificaba la cantidad de candidaturas lanzadas.

En Córdoba se vive, la oposición quiere intentar una vez más destronar al delasotismo del gobierno provincial, a la vez que la falta de un “heredero natural” del actual Gobernador, dispara especulaciones y candidaturas a su alrededor.

En la ciudad de Córdoba:

“Los intendentes exitosos tuvieron dos mandatos”, dijo la semana que pasó Ramón Javier Mestre en un reportaje radial concedido al influyente Mario Pereyra. La afirmación llega días después que el propio Mestre le reconociera a sus más íntimos su deseo de ser candidato a gobernador. El actual intendente sabe que cualquier aspiración está atada a levantar la valoración de su gestión, y en ese razonamiento, sus asesores piensan que si le alcanza para repetir también le alcanza para la pelea provincial. Puertas afuera del mestrismo, en el radicalismo, con la excepción del legislador Rodrigo De Loredo, nadie especula con candidaturas a intendente, en rigor de verdad, todos desearían que Mestre se concentre en tratar de conseguir su propia reelección. En el campamento mestrista en tanto, el vice intendente, Marcelo Cossar, el secretario de Gobierno, Javier Bee Sellares y hasta el propio Diego Mestre, hermano menor de Ramón y actual diputado nacional, son quienes suenan ante una proyección provincial del actual Intendente.

En el justicialismo, el eventual retorno de Olga Riutort hace que su nombre para la intendencia cobre fuerza en un acuerdo de De la Sota con el ex gobernador Juan Schiaretti. Por otro lado, el propio De la Sota ha respaldado por lo bajo la candidatura del actual secretario de Trasporte, Gabriel Bermudez, quien junto a Riutort, quizás sean quienes más conocen la política municipal dentro del justicialismo. Se suman también los nombres del ministro de Comunicación, Jorge Lawson, más producto de una vanidad tardía propia de quien no está acostumbrado a ver su nombre en los medios y el de Eduardo Barrionuevo, un hombre que le ha encontrado un particular atractivo a estar en el Tribunal de Cuentas Provincial, el lugar por donde pasan los expedientes que autorizan pagos, entre otras cosas.

En el PRO de Mauricio Macri, el único nombre que suena es el del empresario de la salud y actual presidente de Atenas, Felipe Labaque. En el Frente Cívico fuera de la candidatura de su referente el senador nacional Luis Juez, la única candidatura seria de la que se habla es la de la actual legisladora provincial Liliana Montero. Por el lado del kirchnerismo, la temprana y misteriosa deserción de Carolina Scotto ha dejado al ex intendente Daniel Giacomino como único candidato, al menos por ahora, una candidatura cuya explicación quizás haya que buscarla más en la tentación de algunos comunicadores que encuentran en los reportajes a Giacomino una forma de reproche a Mestre, que en las reales posibilidades electorales del ex intendente.

En la Provincia:

José Manuel De la Sota dijo que no intentaría ser candidato nuevamente y nombró varios posibles sucesores, con esto el veterano Gobernador logró dos cosas, por un lado reinstalar su propia candidatura ya que todos los que opinaron dijeron que no le creían y, por otro lado, envió un mensaje hacia adentro del justicialismo: no hay candidatos naturales. Para la histórica tropa delasotista la candidatura de Juan Schiaretti no es un problema, saben que al no tener estructura territorial propia, se apoyará en los caciques delasotistas. Martín Llaryora actual ministro de Industria es el nombre emergente del justicialismo, en diciembre fue convocado por De la Sota más por necesidad de oxígeno en su entorno que por la búsqueda de un sucesor. Daniel Paserini, actual ministro de Desarrollo Social sigue exhibiendo una lealtad inagotable hacia el gobernador como la única razón que sostiene su candidatura. Finalmente, el actual intendente de Villa María, Eduardo Acastello sigue acuñando su sueño con la gobernación, edificando puentes tanto con el kirchnerismo como con el delasotismo.

Por el lado del radicalismo, además de Ramón Mestre, Oscar Aguad aparece como el candidato más firme, más por necesidad que por deseo, ya que el actual diputado nacional aspira a acompañar a Mauricio Macri en la fórmula presidencial que competir nuevamente en la provincia, sin embargo, sabe que él y el intendente capitalino son los únicos que, acompañados por el PRO, pueden darle batalla al justicialismo. Mario Negri anotó su nombre, pero fue más una notificación a Mestre y Aguad que el comienzo de una campaña, pero por ahora logró su objetivo: ser mencionado entre los candidatos.

Luis Juez, rechaza a diario la idea de su entorno de volver a competir por la intendencia y se ha sentado a observar como estalla el acuerdo entre los radicales y Macri para convertirse en el candidato de este último. Juez sabe que en una alianza entre la U.C. R. y el PRO, él solo puede aspirar a una banca en el congreso y algunos legisladores provinciales, en cambio, si el acuerdo es solo con el macrismo su candidatura a gobernador está garantizada.

El PRO no tiene por ahora, solo por ahora, candidato a gobernador. Héctor Baldassi es el hombre que pondrá Macri como vice en una acuerdo provincial, su interés está más en la lista de legisladores nacionales que en la fórmula de gobernador, pero si un acuerdo se dilata Macri ya tendría “el hombre” para la gobernación y no provendría de las filas del PRO precisamente.

El kirchnerismo sigue dividido en parcelas tan pequeñas como numerosas, ninguno de sus diputados nacionales ha logrado cotizar para estar en la grilla, tampoco los intendentes, salvo Eduardo Acastello a quien su mala relación con los kirchneristas vernáculos ha hecho, como se dijo, volver a dialogar con el delasotismo.

Así las cosas los cordobeses tienen para entretenerse una galería de nombres tan numerosa como escasa en propuestas, se suceden los candidatos, aparecen nombres y rostros, pero solo eso. Como emulando a Instragram (la popular red social que solo muestra fotografías) la realidad política de Córdoba parece convertida en un especie Instragram urbana, donde solo hay lugar para los rostros, para escuchar ideas o propuestas habrá que esperar.

 

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