sábado , 15 de diciembre, 2018

Nota editorial: ¿Improvisación o cambio de planes?

En las últimas semanas, se vio un cambio de rumbo respecto a dos decisiones gubernamentales tomadas por los dos líderes políticos cordobeses: José Manuel de la Sota y Ramón Javier Mestre.

El Gobernador el sábado pasado terminó de desligarse del asunto de la instalación de la semillera Monsanto afirmando que “la Provincia hizo lo que tenía que hacer” y dejando en claro su rechazo al estudio de impacto ambiental presentado. Ahora, este tema queda en manos del municipio de Malvinas Argentinas, es decir, del intendente radical Daniel Arzani.

Sorprende la postura tomada por el Gobernador cuando meses atrás la Policía provincial reprimió duramente a los asambleístas apostados en el ingreso al predio de la empresa multinacional.

O cuando en septiembre le daba la bienvenida al territorio cordobés y afirmaba a los medios: “Que todo el mundo sepa que no tiene ningún efecto contaminante” y sostenía “se han hecho todos los estudios de impacto ambiental”.

Finalmente, y ante la cada vez mayor presión del pedido de una consulta popular, para que sean los habitantes de la localidad de Malvinas Argentinas quienes decidan si la planta de Monsanto se instale o no en la localidad, el Gobernador dio marcha atrás con sus palabras de apoyo hacia la empresa y primero pidió “tiempo” para resolver las cuestión.

Luego, en la apertura de sesiones de la Legislatura provincial anunció el envío de un proyecto de ley para realizar una consulta popular (pero no vinculante) previa a la instalación de plantas industriales o grandes proyectos.

Y la gran sorpresa la dio con sus últimas declaraciones, el sábado pasado en la Fiesta de la Vendimia en la provincia de Mendoza, ya explicada anteriormente. Sin dudas, fue un giro rotundo donde De la Sota de pasar a recibir a Monsanto con bombos y platillos, pasó a lavarse las manos sobre el asunto al mejor estilo de Poncio Pilatos.

En reversa

El intendente Ramón Mestre vivió una de las semanas más importantes de su gestión municipal: la puesta en marcha del nuevo sistema de transporte urbano de pasajeros.

Esta es la decisión política que podría catapultarlo a ser el próximo gobernador de Córdoba o a enterrar su carrera política, según aseguran algunos analistas políticos.

Una medida, que en palabras de la Juventud Radical (tal como empapeló la ciudad la semana pasada ante las críticas suscitadas), se necesitan “muchos huevos” para hacerlo.

Al margen de ello, es un cambio sobre el que se viene hablando hace más de un año, es una decisión que afecta a millones de usuarios del servicio de transporte urbano de la segunda ciudad más grande del país. Lo cierto es que el lanzamiento de semejante anuncio no estuvo a la altura de lo esperado.

Si bien, todos los cambios cuestan ser asimilados, esta vez no se puede volver a echar culpas sobre los usuarios que se vieron desconcertados ante los continuos cambios de recorridos de las líneas que se iban modificando según las quejas publicadas en medios de comunicación de barrios enteros que se veían afectados porque de un día para el otro se quedaban sin transporte.

O de usuarios que denunciaban que el tan publicitado beneficio de trasbordo gratuito entre dos unidades de la misma empresa o con descuento si era entre empresas diferentes no se concretaba y les cobraban dos boletos completos, allí el Municipio salió a advertirles que lean la letra chica de los anuncios y ese trasbordo se convirtió en un verdadero caso para Sherlock Holmes.

Al igual que la disparidad entre las empresas para estar a la altura de este nuevo sistema: Coniferal sacó todas sus unidades a las calles y puso inspectores los primeros días para que orienten a los usuarios sobre qué línea tomar. Ciudad de Córdoba se convirtió en su antítesis, incluso las líneas diferenciales (por las que se paga el doble debido a ser unidades con aire acondicionado y cómodos asientos) están cubiertas por los colectivos más viejos de la flota que encontró esta empresa.

La Municipalidad salió a “intimarlos” mediante una advertencia pública para que estén a la altura del cambio, la pregunta es qué pasó durante todo el año pasado que debían prepararse, los choferes capacitarse, tener las unidades nuevas que se exigen, entre otros requisitos.

Lo cierto es que esta primera semana, el intendente pese a mostrarse “conforme” frente a los medios, empezó con el pie izquierdo y siguen saltando las improlijidades e improvisaciones a último momento donde, como siempre, quienes resultan perjudicados en el “mientras tanto” son los ciudadanos.

Estos cambios a último momento, llevan a dudar si son dos dirigentes improvisados que anuncian decisiones sin haberlas estudiado en profundidad previamente junto a su Gabinete o si fue un cambio de planes a último momento según lo que la voluntad ciudadana quiso y es a la que en definitiva le deben su continuidad en el poder.

 

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