viernes , 24 de mayo, 2019

Nota editorial: Gobernar linkeando

Desde el primer día de su gestión el presidente Mauricio Macri se propuso marcar sus diferencias con Cristina Fernández de Kirchner en los contenidos y las formas. No hay duda que tanto quienes apoyan sus medidas, los que lo critican y aquellos de opinión neutra coinciden en que es muy distinta a su antecesor.

En el gabinete de Macri, en particular en el área económica, saben que con ser distintos no alcanza, que hace falta ver los resultados de las políticas aplicadas. Sin embargo, hay quienes piensan que la “luna de miel” de la nueva gestión con los ciudadanos se va a extender mucho más para lo cual es indispensable fidelizar con gestos.

Los gestos es lo que hace a Macri diferente, su gestión es lo que lo hará además de diferente eficiente. Hasta ahora en la balanza pesan más los aciertos que las incertidumbres. La salida del cepo cambiario no significó ninguna catástrofe como pronosticaron algunos y por primera vez hay conciencia, en la mayoría de los representantes de la producción y el trabajo, que la lucha contra la inflación no es solo un problema del Gobierno. Sin embargo, es justamente sobre la inflación donde están puestas las miradas. En el déficit del flamante gobierno sobresale el intento de nombrar miembros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación por decreto o el aumento de fondos para la Capital Federal. En ambos casos el Gobierno debió dar marcha atrás.

Macri, tal como lo dijo en campaña y lo repite a diario, gobierna en equipo, equipo que no es homogéneo. Frente a la debilidad parlamentaria que tenía el macrismo en ambas cámaras, parte del equipo presidencial impulsaba refugiarse en la gente para incomodar al peronismo, algo surgido de la falta de formación política con una alta dosis de desconocimiento del ADN peronista.

Finalmente se impuso el criterio del ministro del Interior. Rogelio Frigerio y del presidente de la Cámara de Diputados. Emilio Monzó. Se desarrolló un entramado político que incluye desde fondos para las provincias hasta la puesta en escena de un nuevo peronismo no kirchnerista, el resultado se verá en los próximos días cuando obtengan el acuerdo del Senado para integrar la Corte los candidatos de Macri, Horacio Daniel Rosatti y Carlos Fernando Rosenkrantz. A decir del periodista Joaquín Morales Solá, Macri se hubiese ahorrado problemas con tan solo un poco de política.

Demonizar a La Cámpora por mérito casi exclusivo de sus referentes, no es suficiente para prolongar la luna de miel del Gobierno con la gente. Tampoco lo es insistiendo de manera constante en resaltar la humanidad y proximidad del presidente. El diario Perfil sacudió a parte de la dirigencia política con un artículo que describía con crudeza la estrategia presidencial de mostrar a Macri junto al perro Balcarce antes que con Ernesto Sanz.

Sin dudas que cualquier situación “fresca” logra más adhesiones en las redes sociales que la actividad política. Pero gobernar no es una serie de imágenes de sensaciones positivas, gobernar es tomar decisiones políticas que se traducen en la gestión diaria, no se trata de “ocultar” la política se trata de acertar con la política.

Macri ganó la elección aliándose con los radicales, con Elisa Carrió, y mostrando quienes serían su equipo económico. Eso sin dudas influyó más en la decisión del voto que mostrar por primera vez un perro que se llamaba Balcarce, aunque este lograra más “likes” que los primeros.

Los que se enamoraron ciegamente de las encuestas terminaron fracasando igual que quienes las ignoraron como herramienta de trabajo. Puede ocurrir lo mismo con el manejo de las redes sociales, es tan nocivo desnaturalizar su uso como hacía Cristina Fernández con Twiter por ejemplo, como sobrevalorar sus efectos y llegar al extremo de pensar que son parte del contenido cuando en realidad no son más que un canal de comunicación.

El Presidente diariamente con sus gestos demuestra su autenticidad, pero eso no alcanza. Un presidente no es un gerente, es un gobernante. Nadie imagina un presidente sonriendo todo el tiempo y lejos de los problemas, espera justamente que resuelva esos problemas, que se ría pero también que se enoje. Demasiada energía insume tratar de resolver las materias pendientes de la Argentina como para agregarle la atención permanente a la estética del marketing. Gobernar teniendo en cuenta el humor social, no es lo mismo que gobernar según el humor social.

Es gratificante saber que los funcionarios deberán pagar sus gaseosas, o que la comitiva que acompaña al presidente en sus giras por el país es muy reducida, lo es también saber que el presidente siempre tiene tiempo para compartir con su hija Antonia. Pero también se espera ver un presidente explicando cómo controlará la inflación, de qué manera se protegerá el empleo o como se otorgará mayor seguridad a todos. Resolver problemas acuciantes a veces no genera muchos likes, pero es lo que se espera de un presidente.

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