viernes , 24 de mayo, 2019
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Nota editorial: Gestos terrenales

El Papa Francisco recibió al presidente Mauricio Macri y finalmente todas las dudas se disiparon. No hay demasiada buena onda entre el sumo Pontífice y el primer mandatario argentino, atrás quedaron las sonrisas papales del 2013.

En aquel año, Macri visitó en dos oportunidades al jefe de la Iglesia católica. Las sonrisas fueron mutuas, la primera vez en la asunción de Papa, la segunda para que conociera a la pequeña Antonia. Ahora todo fue protocolar y casi frío.

Indudablemente Francisco quería enviar un mensaje, las redes sociales ardieron con los más diversos comentarios a favor y en contra, pero todos sobre la base de la seriedad del rostro exhibido por el ex Arzobispo de la ciudad de Buenos Aires.

¿Qué pasó entre Francisco y Macri desde el 2013 hasta hoy? ¿Qué molestó al Papa? Ninguna respuesta se repite entre los analistas especialistas en el tema. Hay explicaciones que van desde una tensa relación cuando ambos estaban en Buenos Aires, uno como Jefe de Gobierno y otro como Arzobispo, otros indican molestia por el nombramiento del embajador argentino en el Vaticano, con menor intensidad algunos hacen referencia a la molestia papal por los comentarios de algunos macristas criticando el famoso rosario de Milagro Salas. Una última versión indica que la comitiva presidencial molestó a Francisco, porque los tres gobernadores invitados tienen cuentas pendientes en el Vaticano, según consigna el sitio lapoliticaonline.com

Pero lo cierto es que ninguna de las explicaciones termina de convencer, algunas porque las supuestas molestias son anteriores al encuentro del 2013 donde no faltaron sonrisas y las de la comitiva tampoco convence mucho ya que, este tipo de visitas siempre con antelación el protocolo de ambos Estados acuerdan esos puntos.

Francisco soportó los embates más duros de la política argentina de la mano de Néstor y Cristina Kirchner. Sin embargo, no solo recibió a la ex presidenta en más de una oportunidad, sino que en una de sus visitas estuvo acompañada por la primera línea de La Cámpora, la agrupación política más polémica de las últimas décadas. Quizás el gesto del rosario a Milagro Salas sea el menos político de los gestos papales si se los compara con la foto junto a la murga camporista.

Los ruidos no pueden atribuirse a medidas de gobierno de Macri ya que el primero comenzó con la falta de felicitaciones del Papa cuando Macri ganó las elecciones.

Quizás las explicaciones haya que buscarlas en el corazón mismo de la política más que de alguna medida en particular. Francisco como todos sus antecesores son hombres influyentes en el mundo, de hecho la mano de Francisco quedará de manera imborrable en el acercamiento de Estados Unidos y Cuba.

¿Puede un líder acostumbrado a influir en la política mundial resignarse a no influir en su propio País? Cristina Kirchner sorprendentemente fue quien más satisfizo a Francisco ya que su decisión de ungir a Daniel Scioli como candidato presidencial iba en línea con los deseos de Roma. Scioli y Macri en tanto no reflejaron en sus armados lo que hubiese deseado Francisco. Aníbal Fernández tenía un fuerte veto papal para gobernar la provincia de Buenos Aires, pero ni Macri ni Scioli hicieron nada para que ese lugar fuera ocupado por el elegido de Francisco: Julián Domínguez.

Tampoco le gustaba al Papa una coalición electoral que enfrentara al kirchnerismo con ausencia total de peronismo en su composición, desde el Vaticano llegaban mensajes de acercarse a Sergio Massa, desde el PRO, Durán Barba respondió: “El Papa no tiene votos”. Eso enfureció al Vaticano.

El insistente mensaje de “Unir a los Argentinos” también tiene que ver con lo que en la Santa Sede consideran una exagerada revisión judicial de la última gestión.

Marcos Peña, jefe de gabinete, y Durán Barba, tendrán que ver en silencio cómo en los próximos meses Macri posiciona algunos hombres que son bien vistos por la curia en lugares de la diplomacia, las políticas sociales o en programas de lucha con el narcotráfico. Para disgusto de la ortodoxia del PRO, habrá que tomar decisiones políticas para responder a gestos y mensajes terrenales.

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