miércoles , 21 de agosto, 2019

Nota editorial: Fantasmas que aterran

“Los hijos de la Presidenta no quieren que vuelva, todas las miradas están puestas en Scioli”, expresó, la semana pasada, un periodista especializado en temas económicos recién llegado de Buenos Aires. Sus interlocutores: un grupo de empresarios locales, con quienes compartían un desayuno. Semejante definición no hubiese sido tomada en cuenta si no fuera por la seriedad del periodista. “Estamos mal en todas partes entonces”, reflexionó un veterano industrial de Córdoba que ha vivido en carne propia los vaivenes de un país y una provincia que nunca dejan de sorprender.

Las elecciones legislativas pasadas debería, como en otras ocasiones, haber generado un marco de expectativa positiva, éstas han sido la excepción. El País está gobernado por un vicepresidente moralmente objetado por la sociedad, sociedad que lo votó mayoritariamente. En realidad, la objeción a Amado Boudou nació el día que Cristina Fernández de Kirchner lo eligió. El silencio colectivo de tal elección fue tan grande como el misterio de las razones que tuvo la Presidenta para elegirlo. Ahora recibió un revés judicial y los rumores de la salud de la Presidenta esmerilan aún más su figura. El fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre la Ley de Medios volvió a crispar a Héctor Magnetto, CEO del Grupo Clarín, un hombre que razona desde hace un tiempo más como político que como empresario. El dólar blue no cede y hay tantas opiniones en el Gobierno como consultas que se hacen.

Hace casi dos años cuando José Manuel de la Sota había conseguido consagrarse gobernador por tercera vez, mantuvo un breve diálogo con un dirigente opositor que le preguntó si la tarea de gobernar la Provincia no le restaría tiempo a su carrera presidencial. Palabras más, palabras menos el Gobernador electo respondió: “Oscar (González) está capacitado para ser gobernador, con mucha más razón puede ser Jefe de Gabinete”.

Con esa premisa De la Sota comenzó su tercer período como gobernador, descargando en González el peso de la gestión diaria. Después del magro resultado electoral de las últimas elecciones, el gabinete provincial está al rojo vivo. Muchas miradas apuntan a González, otras a hombres influyentes como Carlos Caserio y en los pasillos del edificio del Panal dicen que el “eterno” Horacio Miró, el hombre de mayor confianza política y personal del Gobernador, es el único que sabe e influye en los cambios y enroque de gabinete que vendrán. Por ahora todo está bajo la lupa, algunos lo dan por ido al jefe de gabinete, pero si Oscar González continúa en el Gobierno seguirá existiendo la figura del Jefe de Ministros, si González es relevado por De la Sota desaparecerá también la Jefatura de gabinete.

Resulta extraño ver al Gobernador en silencio y falto de reflejos los días posteriores a su elección y su inexplicable enojo con la prensa. Desde 1983 a esta parte, ningún gobernador gozó de tanta indulgencia como De la Sota, claro que ninguno de sus antecesores gastó tanto como él en publicidad oficial. Lo que resulta difícil de entender es que los números de las encuestas que manejaba el radicalismo y el kirchnerismo estuvieron tan próximos al resultado final, como distante estuvieron los números que distribuía el oficialismo. Algunos adjudicaban esto a un “operativo de prensa” de Unión por Córdoba, pero a juzgar por la reacción del Gobernador pareciera que él hubiese creído en esos números. Más allá del resultado electoral, del panorama nacional y de las complicaciones de gestión, si algo atormenta hoy en día a De la Sota es el “fantasma del tercer mandato” del radical Eduardo Angeloz.

De la Sota no quería ser gobernador nuevamente, pero necesitaba un escenario que lo mantuviera vigente hasta el 2015. Angeloz no quería ser gobernador por tercera vez, pero para reintentar una nueva pelea presidencial, necesitaba estar visible. Los amigos de Angeloz no querían perder poder, los De la Sota tampoco.

El tercer mandato de Angeloz iniciado en el 91′ debutó con la creación del Ministerio de Coordinación, necesitaba tiempo para su carrera presidencial, De la Sota creó la Jefatura de Gabinete con la misma finalidad. La naturaleza sorprendió al gobernador radical con la inundación de San Carlos Minas, los incendios forestales desnudan la impotencia de la administración delasotista.

Angeloz hizo de su lucha contra la Nación el eje de su argumento político y le costó finalmente la caída de su administración, De la Sota repite el mismo libreto federalista del radical, en las últimas elecciones legislativas no recibió el aval suficiente para mantener ese discurso.

La administración de Angeloz debió sobrellevar el estigma del asesinato de Regino Maders, tal fue el estigma, que De la Sota en 1995 impulsó la candidatura a gobernador de Guillermo Johnson, que había sido el Juez de Instrucción de la causa Maders. De la Sota ahora tiene en la controvertida muerte del policía Alós, un incipiente caso Maders. Quizás tanto le aterra ese fantasma que esa sea la explicación de la actitud de él y de Juan Schiaretti de no concurrir a la sesión especial de la Unicameral del 30 de octubre, donde los cordobeses hubiesen podido ver la foto de sus tres gobernadores con vida desde el retorno de la democracia, sin embargo, sólo estuvo Angeloz.

Ramón Javier Mestre ganó la Capital en la general, lo cual le da oxígeno en su territorio. El radicalismo ganó en populosas seccionales en la que hacía rato no ganaba, en varios de esos lugares diariamente se ven los nuevos colectivos del transporte urbano. Ahora anunció un nuevo aumento de tasas municipales. Los responsables de las áreas de Transporte e Higiene Urbana le han demostrado con resultados a Mestre, que valieron la pena los costos que pagó en su momento.

Quienes manejan la economía municipal aún no han demostrado lo mismo, resulta incomprensible para el hombre común lo dicho por el secretario de Economía: “Que el impuesto inmobiliario debe ir por encima de la inflación” ¿Le habrá comentado Diego Dequino a Mestre lo que pensaba decir en la popular radioemisora LV3? Mestre convenció al ala más ortodoxa de sus jóvenes seguidores que era necesario el concurso de todo el radicalismo para mejorar la performance de las Paso, quizás su gestión en algunas áreas también necesite “nuevos vientos”.

Más allá de sus temas de gestión diaria, Mestre sigue de cerca los pasos del Gobernador que cambió abruptamente los términos de la relación entre ambos, pero por ahora De la Sota tiene otros problemas por resolver, como por ejemplo, los fantasmas que aterran.

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