sábado , 24 de agosto, 2019

Nota editorial: Entre el mundial y Tinelli

No solo los fanáticos del fútbol esperan ansiosos la llegada de la copa del mundo que este año se disputará en Brasil. Los comerciantes de electrodomésticos esperan (al igual que lo ocurrido en otras oportunidades) un aluvión de compras alrededor de los múltiples modelos de TV. Las agencias de viajes esperan también más compras de paquetes al vecino país. Más aún también será el momento que algunos aprovechen para ir a otros destinos turísticos aprovechando el parate que impone el mundial a ciertas actividades.

Numerosos bares ya hicieron sus previsiones. Los televisores ya están dispuestos en las paredes para deleitar a cientos de fanáticos que harán un alto en sus actividades (excusa de por medio) para ver algún partido, aunque no fuese del seleccionado argentino. Siempre habrá un motivo: o porque pueda ser un equipo que eventualmente se cruzará con el seleccionado nacional, o por que se trate de uno de los candidatos a la copa o, simplemente porque es la revelación del mundial. La razón es lo de menos, al fin y al cabo es el mundial y hay que verlo.

Pero no solo los fanáticos y comerciantes aguardan el mundial, muchos de quienes están en el poder esperan ansiosos el torneo que cada cuatro años paraliza al País.

El Gobierno nacional espera que el mundial desate el efecto alegría y haga disparar el índice del consumo y, no tener que ocultar el índice de la pobreza. El intedente de Córdoba, Ramón Javier Mestre, espera que el cese de las lluvias le permita avanzar rápidamente en la concreción de obras públicas y que el mundial le de respiro sobre la presión social que hoy tiene su gestión.

El gobernador José Manuel de la Sota, en tanto, espera que el mes futbolero desvíe la atención sobre los graves problemas de seguridad que tiene Córdoba. Mientras tanto sus asesores en comunicación ya imaginan distintos escenarios de aprovechamiento del fenómeno mundialista, incluso alguno estuvo analizando la viabilidad de trasladar a Córdoba una pantalla gigante para colocar en el estadio Mario Kempes, para poder invitar a los cordobeses a seguir algún partido trascendente en el estadio mundialista. No hay que sorprenderse, De la Sota ama el marketing y proveerle ideas al respecto es algo muy rentable en Córdoba.

El otro mundial

Quizás parezca exagerada la comparación pero otro pequeño mundialito comenzó hace 7 días, con el regreso de Marcelo Tinelli a la televisión. El conductor televisivo tiene la capacidad de dividir en dos partes por igual sus seguidores de sus detractores. Tinelli volvió y volvió con todo, en lo televisivo y en lo demás.

Algunos especulaban con que habría preocupación en el Gobierno por su regreso y sus imitaciones. Sin embrago, no son menores las cuestiones que hacen pensar que tal preocupación no existe. Tinelli es ante todo un empresario, puede parecer un divo, pero es un empresario. Su vanidad lo ha hecho incontadas veces exponer su vida privada y los suyos al consumo masivo de sus fans, pero es ante todo un empresario. Justamente su condición empresarial lo llevó a concretar una sociedad, que le ha sido muy rentable, con Cristóbal López, el hombre que construyó un imperio del juego de azar de la mano de Néstor y Cristina Kirchner.

Tinelli no solo que conoce sus límites sino que ha encontrado la manera de “facturale” a su socio las bondades de su regreso para el gobierno de Cristina Kirchner. Relajar un poco la política, ablandar algunos personajes, ridiculizar a unos cuantos y, omitir a otros, es algo que mal no le viene mal al kirchnerismo.

En la producción todo vale o mejor dicho todo “cuesta”, prueba de ello será la participación del humorista cordobés Mario Devalis, que caracterizará a De la Sota. No fueron pocas las gestiones que realizaron algunos asesores del Gobernador cordobés para que su figura estuviera presente en el programa de Tinelli. En un reportaje radial. el humorista relató cuales serían las características de su personaje, más en tono de discurso que de guión humorístico.

Un año antes de las elecciones generales, para muchos gobernantes, los efectos del mundial y la saga de Tinelli, harán que muchos problemas parezcan no tan graves, quizás por eso la decisión de resolver esos problemas nuevamente será postergada.

 

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