Nota editorial: Enfermedades y sueños

Publicada por el 14 octubre, 2013 en Notas de Opinión
Cristina

En política los escenarios favorables y desfavorables no dependen únicamente de las acciones de cada uno, el “otro” o “los otros” hacen sus jugadas que pueden perjudicar o posicionar. La agenda de la semana que transcurrió estuvo signada casi en exclusiva por la evolución de la salud de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el anuncio de un reposo de 30 días primero y luego el  de una operación de cabeza sacudió el ajetreado tablero electoral.

No es para menos, en cualquier país del mundo la salud presidencial es algo prioritario en la vida política, si a esto se le suma una campaña electoral y un vicepresidente aplazado socialmente, es lógico que haya sucedido lo que sucedió con la agenda argentina.

La imagen de Cristina Fernández enferma, llevo a varios a revisar su discurso -lo cual es lógico- habían construido el mensaje en base a la oposición a Cristina en todos los terrenos. Verla sometida a una operación de cabeza (aunque fuese sin riesgos) sensibilizó a todo el tejido social. “No podemos pegarle a una enferma”, se quejó uno de los responsables de la campaña de Unión por Córdoba en estas latitudes.

El fugaz paso por Córdoba del desprestigiado vicepresidente Amado Boudou, sirvió para que el gobernador José Manuel de la Sota viera en esa visita una posibilidad de exhibir su antikirchnerismo, pero no alcanzó. Las razones son simples, nadie ve en Boudou una amenaza para Córdoba ni mucho menos. Por otro lado, los cordobeses no terminan de digerir el silencio del Gobernador en el tema de los narcopolicías.

La voz de De la Sota es requerida en otros y urgentes temas más que una chicana al vicepresidente por su pasado liberal, de hecho De la Sota ganó su primera gobernación ( y así se lo recordaron todos) secundado por uno de los emblemas del liberalismo cordobés: Germán Kammerath.

Los radicales de Córdoba podrían haber aprovechado este escenario para redoblar sus críticas al delasotismo, pero en la semana que Oscar Aguad (su primer candidato a diputado nacional), le arrojó las críticas más fuertes que hayan recibido De la Sota y el fiscal provincial Emilio Brazile por el narcoescándalo, una vez más el radicalismo cordobés mostró que tiene tantas estrategias electorales como candidatos y matices internos.

Las mayorías de las redacciones reciben entre dos y hasta tres gacetillas diferentes de un radicalismo que parece no haber comprendido aún el nivel shock por el que transita el peronismo cordobés.

Volviendo al tema de la ausencia presidencial, no caben dudas que el efecto “salud” le dio un respiro al oficialismo, según publicó el diario Perfil en su edición de ayer. En la Provincia de Buenos Aires el kirchnerismo recuperó terreno y está a siete puntos del justicialista Sergio Massa.

“El electorado está cada día más histérico en sus preferencias”, se quejó un analista político porteño de paso por Córdoba. En realidad, la gente es un espejo de lo que sucede en la política. Los dirigentes son tan cambiantes como le sugieren sus asesores, más aún, hay fuerzas políticas importantes como el PRO, que han hecho de la ausencia de contenidos su esencia política y así lo reflejan sus candidatos, por ejemplo, Héctor Baldassi. Poco podrían quejarse entonces de la “volatilidad” del votante.

El cuadro clínico de la Presidenta dejó sin discurso a muchos y esto no es responsabilidad de la salud presidencial, sino de aquellos que construyeron un discurso solamente en base a la diferenciación del kirchnerismo. Todas las encuestas señalan que la mayoría de los argentinos no comparte el modelo kirchnerista, de lo que se trata entonces, no es de anunciar que se es distinto sino cuál es el camino diferente.

El kirchnerismo sueña con una Cristina eterna, cada vez más improbable, pero mientras tanto le saca provecho a la imagen de la viuda que debe luchar por su salud. El peronismo disidente sueña con una salida consensuada y el reconocimiento de la derrota por parte del kirchnerismo y que éste se encolumne. El resto de la oposición sueña con que la Argentina se rebele a seguir viviendo a merced de la interna peronista. Mientras todo eso sucede, mientras cada uno amasa su pequeña ilusión, la gente sigue soñando con una política al servicio de la gente, sueño que se desvanece cada mañana cuando comienza su día.

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