viernes , 20 de septiembre, 2019

Nota editorial: Córdoba para todos los gustos

La provincia de Córdoba se ha convertido para los presidenciables en una plaza tan atractiva electoralmente como impredecible.

El oficialismo provincial, como ya se sabe, ungió a Juan Schiaretti como su candidato a gobernador, pero aún quedan muchos interrogantes alrededor del oficialismo, el primero es que hará finalmente el gobernador José Manuel De la Sota en el escenario nacional, si mantendrá su postulación presidencial en las PASO o si finalmente arribará a un acuerdo con Daniel Scioli.

Por el lado de la oposición, las próximas 72 hs serán claves para el armado definitivo de una triple alianza o para sepultar la misma. En el radicalismo la pugna por la candidatura a gobernador se centra en Oscar Aguad y Ramón Mestre, ambos encerrados en un laberinto en que ninguno puede prescindir del otro. Mestre puede convertirse en candidato a gobernador de su partido sin mayores sobresaltos, pero eso no le significará en automático ser candidato de la triple alianza, Aguad por su lado, tiene el consenso de los potenciales “socios electorales” para ser el candidato, pero necesita de Mestre para ser propuesto por el radicalismo.

Si Mauricio Macri y Ramón Mestre mantienen lo acordado en su último encuentro, las encuestas serán decisivas para elegir el candidato a gobernador, si los números favorecen a Mestre, tendrá el camino allanado incluyendo a Luis Juez, pero si los números favorecen a Aguad, Mestre tendrá dos opciones: cumplir con lo acorado, apoyar a Aguad y poner condiciones de respaldo para la búsqueda de un nuevo período en la ciudad de Córdoba o, insistir con su candidatura a gobernador pero en este caso, ya no por la triple alianza sino por el radicalismo únicamente.

La oposición en Córdoba enfrenta un escenario antes impensado, sino hay una clara opción que contenga a radicales macristas y juecistas, existe la posibilidad que gran parte del electorado que desea un cambio (algo más del 55% según varias encuestas) sea cosechado por Eduardo Acastello, quien es el único dirigente de los que han participado en los últimos turnos electorales, que ha mejorado su performance, sin que en ello influya el espacio político en el que se encuentre.

Así las cosas, Córdoba es clave tanto para Mauricio Macri, como para Daniel Scioli. En el caso del primero, Córdoba es una de las provincias en las que mejor mide, pero no está dispuesto a correr riesgos, sino hay una rápida concreción de la triple alianza, Macri tomará distancia, hay una directa relación entre el leve estancamiento de su persona en las encuestas, con la interna entre Horacio Rodriguez Larreta y Gabriela Michetti en la Capital Federal, según sus asesores este conflicto a emparentado a Macri con la “política partidaria tradicional” algo que no quiere que se replique en Córdoba.

Es probable que de no llegar a un acuerdo Macri desista de participar en la elección provincial, ya que su candidato, Ercole Felippa es altamente desconocido, “Mauricio puede hacer que voten a alguien conocido, pero no puede hacer que lo conozcan y lo voten al mismo tiempo” se sinceró un operador macrista.

Para Scioli Córdoba es estratégica, es una provincia donde ni en sus mejores épocas el kirchnerismo ha logrado hacer pie, por lo tanto el piso de Scioli en estas latitudes lo consideran “cosecha propia”. El apoyo de De la Sota, que puede ser expreso o indirecto (dejando en libertad de acción a Unión por Córdoba) y la buena performance de Acastello, le pueden significar desplazar del lugar de preferido por los cordobeses a Macri.

Pero todo es impredecible en Córdoba, ejemplos sobran: si Schiaretti es ungido gobernador nada indica que luego vaya a apoyar expresamente a Esteban Dómina en la Capital, todo dependerá de que fichas juegue Olaga Ruitort en la elección a Gobernador.

O el caso de Juez que si queda liberado de la triple alianza, explora desde la patriado solo hasta acuerdos con Ruitort. El Radicalismo de jugar la elección provincial solo, deberá pensar como hace para en el caso de la ciudad Capital, poder cristalizar una alianza con el PRO, de lo contrario, corre el serio riesgo de perder el lugar de poder más importante que detenta en la Provincia.

Para el desprevenido votante todo es un gigantesco rompecabezas, con la diferencia que en los populares juegos de mesa solo hay una probable combinación de piezas, en cambio en la política cordobesa por ahora, las combinaciones son innumerables.

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