lunes , 23 de septiembre, 2019

Nota editorial: Córdoba la deseada

“Nosotros somos peronistas”. La frase le pertenece a un encumbrado dirigente del justicialismo cordobés y fue la respuesta que dio cuando se le preguntó qué harían José Manuel  De la Sota y Juan Schiaretti frente a una eventual segunda vuelta entre Daniel Scioli y Mauricio Macri.

La respuesta  es la manera políticamente correcta de explicar que los hombres que responden al actual gobernador y al electo se encolumnarán tras el candidato kirchnerista Daniel Scioli.

Ese escenario es el que convierte a Córdoba en uno de los distritos electoralmente más cambiantes y codiciado del escenario nacional.

El primer turno electoral fue el de gobernador, donde ganó el delasotismo de la mano de Juan Schiaretti, lo que implicaba un fuerte respaldo a la candidatura presidencial de De la Sota, y sin embargo quedó fuera de la carrera presidencial.

Luego, en las PASO no ganaron ni Sicioli, ni Macri, ni Massa, quienes ahora son los candidatos con más chances a suceder a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Finalmente, en las elecciones municipales de Córdoba terminó imponiéndose la alianza celebrada entre radicales y macristas, otorgándole 4 años más de gobierno al radical Ramón Javier Mestre. En tanto, segundo quedó el periodista devenido en político Tomás Méndez, acostumbrado a investigaciones con cámaras ocultas. Quizás por eso no le resultó incómodo el papel de kirchnerista encubierto con la que disputó la lección.

Igualmente, ahora las encuestas van por un lado los dirigentes por otro. Los compromisos asumidos antes, parecen hoy lejanos, mientras emergen otros nuevos.

El justicialismo que responde a De la Sota y Schiaretti  apoyan a Massa, con fecha de vencimiento: si el líder del Frete Renovador no pasa la primera vuelta, quedarán con las manos libres y será la  oportunidad en que seguramente Schiaretti no ocultará más las conversaciones que ha mantenido por estos días con Daniel Scioli.

El radicalismo, con Ramón Mestre a la cabeza, hace campaña con Mauricio Macri, pero  no hay ni habrá un comité  de campaña unificado. Las razones tienen que ver con las heridas que dejó en primer término el cruce entre Oscar Aguad y los suyos con el mestrismo y, en segundo lugar, el enfrentamiento de Luis Juez con el radicalismo que terminó con su renuncia a la candidatura a senador nacional.

El kirchnerismo local sigue como desde sus comienzos, particionado en distintos grupos que impiden tener un comando de campaña único, pero esa es una realidad que a los armadores de Sciolismo en Córdoba no les preocupa. La razón es simple: ninguno de los referentes locales le sumaría en estas tierras más que el propio Scioli, quien seguirá mostrándose con dirigentes como Méndez, la devaluada dirigente capitalina Olga Riutort, y no hay que descartar la siempre presente foto de radicales (en particular intendentes) disidentes.

Scioli se muestra y mucho en Córdoba, porque necesita seducir los votos que acompañaron a Schiaretti en su carrera a la gobernación, votos que según el asesor macrista Durán Barba irían en su mayoría al Jefe de Gobierno porteño, algo que no pocos dirigentes radicales esperan se dilucide de una vez por todas. Macri por su lado ha venido y vendrá a Córdoba más veces de las que vino cuando estaba en carrera su amigo, el radical Oscar Aguad. Juntos Por Córdoba realizó una excelente elección provincial y ganó la Capital. Macri sabe que su presencia puede consolidar esos votos y crecer unos 5 puntos más que serían decisivos en la lección nacional.

Sergio Massa presentó su plan de gobierno en Córdoba y encabezará un gran acto que le organizará su socio, el Gobernador cordobés. Massa y De la Sota calculan, según sus allegados, que si el tigrense logra conservar la mayoría de los votos que cosechó el cordobés puede obtener el pasaporte para segunda vuelta electoral, algo que los encuestadores del Pro descartan de plano.

Pero todos saben que en política todo puede ser y más aún en Argentina. Por estas razones, entre otras, Córdoba ocupará un lugar de privilegio en la agenda de los presidenciales. Hoy Córdoba es la deseada, ojalá que el próximo presidente le tenga la misma consideración a la hora de hablar de obras y deudas.

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