lunes , 17 de diciembre, 2018

Nota editorial: Candidatos naturales

“Nosotros sabemos que el candidato a gobernador lo van a poner ustedes, pero tenemos que estar todos”, la frase la pronunció el operador macrista en Córdoba, Nicolás Masot, y el destinatario fue uno de los referentes del radicalismo de Córdoba cuya respuesta fue: “Si lo decís por Juez (Luis) el problema es que quiere la candidatura a gobernador y eso es innegociable, el candidato es Ramón (Mestre)”. La semana pasada, Masot se comunicó con el dirigente radical para tomar un café.

Los macristas quieren saber si podrán o no cerrar un acuerdo con los radicales a nivel provincial, en muchos municipios las conversaciones están más que avanzadas, pero a nivel provincial casi no hay avances.

Los radicales, en tanto, quieren terminar de acomodar su siempre inestable interna antes de precipitar un acuerdo con los hombres del PRO.

El diputado nacional Oscar Aguad es el principal fogonero del acuerdo, pero no tiene el suficiente peso partidario para acelerar los tiempos, su colega de bancada Mario Negri, era el más refractario a un acuerdo con el macrismo, pero el escenario de muchos candidatos a intendente pidiendo ese acuerdo lo ha hecho morigerar su oposición.

Ramón Javier Mestre, el dirigente con mayor peso partidario, quiere el acuerdo con Macri atrás de su candidatura a gobernador. Los correligionarios de Mestre le achacan a éste de querer estirar demasiado los tiempos (febrero-marzo) para definir el candidato.

En el radicalismo no son pocos los que sostienen que la candidatura a gobernador de Mestre no va ser un problema, en cambio, encontrar un sucesor de él en el Palacio 6 de Julio va a desatar un verdadero tsunami. Los más próximos al intendente imaginan a su hermano Diego como candidato natural, los dirigentes del mestrismo, en cambio, miran al despacho del Secretario de Gobierno Javier Bee Sellares cuando se pregunta sobre el candidato a intendente.

Puertas afuera del mestrismo (aunque con el consentimiento de algunos mestristas), no pocos dirigentes imaginan un acuerdo con el PRO para que coloque a Mestre en la candidatura a gobernador y al empresario de la salud y presidente de Atenas, Felipe Labaque, como sucesor de Mestre.

Labaque si bien es el hombre que buscó Mauricio Macri para que sea su referente en Córdoba, siempre ha cultivado excelentes vínculos con dirigentes radicales entre los cuales están Mestre padre e hijo y Miguel Nicolás.

En otro campament0, el joven legislador Rodrigo De Loredo anunciaría antes de fin de año su precandidatura a intendente. La relación del legislador, yerno de Aguad, con el mestrismo atraviesa sus peores momentos.

Los candidatos a gobernadores

Guardado bajo siete llaves, los asesores del Intendente imaginan otro escenario, su hipótesis es que la elección a gobernador sea antes que la de intendente. En ese supuesto, Mestre puede ganar la gobernación y de no ser así, que su desempeño en la Capital sea lo suficientemente bueno como para generar el “efecto clamor” para un nuevo período para intendente.

“Yo no voy a imponer nada, pero no voy a dejar que choquen lo que tenemos”, la frase se la atribuyen al gobernador José Manuel De la Sota, como respuesta a la inquietud de un puñado de colaboradores suyos que le preguntaron sobre las eventuales candidaturas.

De la Sota quiere al peronismo de Córdoba unido tras su candidatura presidencial y manteniendo el poder provincial en Córdoba. Los dos candidatos más firmes son Juan Schiaretti y Martín Llaryora. El propio De la Sota habría sugerido una interna entre ambos y quien resulte segundo, acompañe al ganador como candidato a vicegobernador.

En el justicialismo sostienen que Schiaretti está bien posicionado y si bien su diferencia con Mestre no es mayor a los seis puntos, confían en que el enfrentamiento que mantiene un sector del radicalismo con Luis Juez -que anunciará en breve su candidatura a gobernador- hará imposible que toda la oposición se reúna tras una sola candidatura.

Si bien no podrán contener a todo el justicialismo, De la Sota le habría bajado el pulgar a Eduardo Accastello que pedía primarias abiertas para elegir el candidato, confían en que todo el “aparato” seguirá encolumnado detrás de De la Sota.

Algo tienen en común justicialistas y radicales: la Capital es un problema para ambos.

El complejo panorama radical ya fue descrito, veamos en el justicialismo. Quien mejor mide hoy es la concejal Olga Riutort, quien ya se acercó a Massa, a Schiaretti y a Juez, con lo que ha dejado en claro que a ella no le preocupa con quien se alíe.

“La gente me vota para intendente sin importar en que espacio político estoy”, se confesó a un hombre de prensa, una envalentonada Riutort hace un tiempo.

Schiaretti quiere a Riutort dentro del justicialismo, quiere ser parte de la vuelta de una peronista al gobierno de la ciudad Capital, algo que no ocurre desde 1973.

Para De la Sota la Capital no es una prioridad, menos aún si se trata de beneficiar a Riutort, pero en política todo es posible, más aún en el universo de pragmatismo que es el justicialismo.

En el campamento de Schiaretti afirman que el Gobernador tiene un acuerdo con Mestre para no complicarle su reelección. En realidad, De la Sota con no hacer nada ya ayuda a los radicales, porque nada parece impedir que avancen con sus precandidaturas Gabriel Bermudez y Walter Grahovac.

Está claro que solo la intervención de De la Sota unificaría al justicialismo, algo que Schiaretti no descarta, para los planes nacionales del gobernador todo suma.

Un operador delasotista afirmó: “No hay ningún acuerdo con Mestre pero si lo hubiese, solo alcanzaría a él, no a su sucesor”. La frase es una confesión que demuestra que en Córdoba, por ahora, no hay candidatos naturales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *