viernes , 19 de julio, 2019

Nota editorial: Candidatos invisibles

“En frases largas casi no se le escucha la última palabra, hay que redactarlas más cortas”. Esto se escuchó de boca de un hombre que asesora al gobernador José Manuel de la Sota desde hace algunos años. La referencia era para el entonces candidato a gobernador Juan Schiaretti. Las publicidades fueron modificadas según la indicación del asesor y, finalmente, Schiaretti ganó la elección por estrecho margen, con polémica incluida.

Algunas cosas han cambiado por estos días. El publicista porteño Ramiro Agulla es el asesor que más escucha De la Sota, que parece haber encontrado las mismas dificultades con Schiaretti. Por eso, al igual que años atrás, el primer candidato a diputado nacional de Unión por Córdoba tendrá parlamentos muy breves en los spots televisivos.

Hasta ahí, sólo anécdotas de campaña como hay cientas: Fotos con lentes que no tienen el aumento que verdaderamente se usan, para que no deforme la foto del afiche; fotos que muestran de la misma altura a quienes no la tienen; creativos que pueden hacer que las personas (candidatos) no se vean como realmente son.

Quedará para otra discusión si estas prácticas deterioran o no la transparencia que debe tener la relación entre los votantes y los dirigentes, pero sobre lo que no debería haber dudas es que “ocultar” un candidato es, sin dudas, una práctica poco transparente y lesiona la credibilidad de la gente en la política.

Ya no es un problema de dicción de un candidato (en este caso Schiaretti), lo que lleva al delasotismo a desplazarlo a un segundo plano y que el Gobernador ocupe el centro del ring. Es el resultado de la estrategia del oficialismo provincial de instalar la elección como un plebiscito a la gestión de gobierno y no como lo que realmente es: una lección de diputados nacionales.

Quizás lo más grave de esto es que Unión por Córdoba ha decidido que su cabeza de lista no participe del debate televisivo que en los últimos años han organizado La Voz del Interior y Canal 12. La decisión del justicialismo no es un problema para los medios mencionados, es un retroceso para la cultura política de Córdoba que se había acostumbrado a esta práctica muy corriente en las democracias de todo el mundo.

Las especulaciones son variadas, desde los que dicen que es una decisión del propio De la Sota hasta los que sostienen que Schiaretti está convencido que el debate que protagonizo junto a Luis Juez y Mario Negri casi le cuesta la gobernación. Lo cierto es que Unión por Córdoba ha decidido no mostrar su candidato en un debate, pero no son los únicos.

“Las invitaciones deberían ser a los partidos y que cada uno decida”, fue la propuesta del PRO a los medios que tratan de organizar el debate entre los cuatro candidatos con más chances (Schiaretti, Aguad, Baldassi y Scotto). Quedó así en evidencia que Héctor Baldassi también le teme a una exposición pública que no esté guionada por sus publicistas.

Por el lado del radicalismo no se ocultan candidatos, pero también tiene sus particularidades. La publicidad en la Capital de las Paso mostraba al primer candidato Aguad y al tercero Diego Mestre, salteando de esta manera a quien es su candidata número dos: Soledad Carrizo. Pero no fue la única particularidad, mientras el PJ utilizaba el apodo de “Gringo” para referirse a su primer candidato, los radicales debieron incorporarle el primer nombre de pila de Aguad (Óscar) como si la gente no conociera a quien ha sido en muchas ocasiones candidato, sólo para justificar la inclusión, a modo de aclaración, que el candidato Mestre es Diego.

El kirchnerismo, en tanto, realizó quizás la única campaña en todo el país en que los seguidores de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner la ocultaron en su publicidad. Los spot de la primera candidata Carolina Scotto y su segundo Martín Gill plantearon diferencias con el Gobierno provincial en la manera de relacionarse con el Gobierno nacional, apelaron al diálogo y tolerancia, pero en ningún lado apareció el nombre de la presidenta. Toda una curiosidad.

Ahora comenzará la recta final de la campaña que definirá quienes se sentarán en una banca del Congreso de la Nación. Sería deseable que los partidos y los candidatos, en particular, hagan un aporte a la credibilidad del contrato social de los votantes y sus gobernados, y no que haya candidatos invisibles. La gente merece saber cómo son cada uno, aunque publicitariamente resulte incorrecto.

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