viernes , 23 de agosto, 2019

Nota editorial: Apostar en 2013 para obrar en 2015

“De la Sota habla con todos y se mete en la interna de cuanto partido puede ¿Por qué no podemos hablar nosotros?”, fue la frase que utilizó uno de los hombres más allegados a Luis Juez para romper el hielo con un dirigente radical.

El diálogo ocurrió en una semana de revelaciones y candidaturas. Informes y Noticias Córdoba (INC) anticipó en exclusiva las primeras conversaciones de juecistas con Olga Riutort. Juan Pablo Quinteros, uno de los más inquietos operadores juecistas, luego aclaró que se debía conversar con todos, que el objetivo era “jubilar a De la Sota en 2015”.

Así las cosas, todos comienzan a mostrar sus cartas con vistas a l3as elecciones de diputados nacionales. Juez anticipó que no será candidato, Juan Schiaretti que lo será y Riutort se autoproclamó. Los únicos que parecen enredados en una madeja sin final son los radicales.

Veamos:

José Manuel de la Sota va a tirar toda la carne el asador. Después de muchas vueltas logró que su antecesor le diera el sí para encabezar la lista de legisladores nacionales. Antes mandó a operar sobre su ex esposa Olga Riutort para que fuera la número dos, al no conseguirlo dio vuelta la hoja y apuntó sus acciones hacia la tan codiciada elección.

De la Sota ha anunciado un plan de importantes obras en la Capital, el territorio más adverso para el justicialismo. Su hipótesis de máxima es que su lista gane haciendo campaña contra el kirchnerismo, lo que lo dejaría en la línea de largada para su carrera presidencial. Su hipótesis de mínima es que si no llega a la candidatura presidencial, con un triunfo el justicialismo estaría en la antesala de proponer su reelección o la candidatura de Juan Schiaretti. En cualquiera de sus escenarios, la división de la oposición es su mejor opción.

Luis Juez anunció que no será candidato a diputado porque intentará nuevamente tratar de ganar la gobernación en 2015. Luego, su estrategia continuó con el anuncio que le dejaba a Hermes Binner el camino despejado para que intente un acuerdo con los radicales. Ya no critica a Oscar Aguad y fue más lejos aún: le dio la opción al santafesino de no incluir ningún hombre o mujer juecista que haya polemizado en demasía con el radicalismo.

Su hipótesis de máxima es que una alianza que tenga al Frente Cívico como parte medular lo instale nuevamente en el centro de las expectativas hacia 2015. La de mínima, si los radicales no aceptan el convite, es asegurase el segundo puesto denunciando el “compromiso” del radicalismo con De la Sota. Semejante estigma dejaría en mala posición a los radicales para presentarse como opción al delasotismo en 2015.

Olga Riutort quiere ser intendenta de la ciudad de Córdoba. La elección de este año le permitiría instalar definitivamente su figura, más allá si está dentro o fuera del justicialismo. El delasotismo le ofreció ser número dos en la lista, ella reclamó el uno. Luego representantes de Schiaretti le hicieron el mismo ofrecimiento, tentándola que un triunfo de una lista Schiaretti-Riutort sería la antesala para replicar ese esquema en 2015, Schiaretti gobernador-Riutort intendente. También dijo que no.

En sus cálculos ser número dos le significa “compartir” las ganancias de una buena elección. Además, Riutort le desconfía al delasotismo, a quien imagina acordando con los radicales repetir en 2015 la realidad de hoy: el justicialismo gobernando la Provincia y el radicalismo la Capital. Así, entiende que es demasiado riesgo volver al justicialismo oficial para esta elección y, luego, ante un eventual acuerdo tener que apartarse nuevamente. Su hipótesis de máxima y de mínima son iguales: mantener su caudal electoral y que no emerja un candidato justicialista capitalino en condiciones de complicarle la intendencia para 2015.

En el radicalismo es muy difícil de leer sus hipótesis de máxima y de mínima. Es el único partido que genera polémica organizando una reunión de dirigentes, que levanta gran expectativa, para finalmente no resolver nada. En una semana el justicialismo, el juecismo y Riutort hicieron su primera jugada sin ningún amague previo y sorprendiendo. Por el contrario, los principales dirigentes del radicalismo (con las excepciones de Eduardo Angeloz y Mario Negri) tuvieron una anunciada cena, que se prolongó hasta casi las seis de la mañana y nada resolvieron.

Mientras todos los partidos buscan la manera de posicionarse para 2015, los radicales parecen empecinados en no hacer nada que posicione a Oscar Aguad. Todos los candidatos han manifestado cuál es su interés tanto para este año como para el próximo turno electoral, sólo Aguad sigue manifestando que “aún es temprano”. No sólo los detractores de Aguad contribuyen a no dar expectativas de triunfo o al menos pelea, el propio Aguad lo hace cuando confiesa que “de no ser diputado nacional podría competir por ser miembro del Consejo de la Magistratura reformado”.

Ramón Mestre hoy por hoy el radical que más expectativas concentra, no da señales claras. Sabe que Aguad es por lejos quien mejor mide en las encuestas, sin embrago, le abre el juego al presidente partidario Alberto Giménez para que le dispute el primer lugar pero, paralelamente, impulsa la promoción de figuras muy cercanas a él, como su hermano Diego, con lo que muestra que no se quiere desentender de la suerte de la elección. Su hipótesis de máxima es disputar la Gobernación, la de mínima es repetir como intendente. Para ambas necesita una buena performance de un partido que hoy controla de manera excluyente.

El radicalismo tempranamente anticipó que no haría alianzas. Ahora, el propio Binner vendrá a golpearles las puertas y dirigentes como Ernesto Sanz recomendó, en una nota ayer a La Voz del Interior, escucharlo. Algunos dirigentes locales, como por caso Mario Negri, impulsarán una alianza con sectores compatibles como el Frente Amplio Progresista (FAP). Todo esto generara mucho ruido justo en un año electoral.

El justicialismo quiere que al radicalismo le vaya lo suficientemente bien como para opacar al juecismo, pero no tanto como para que se le pare a la misma altura. Ya dio prueba de ello en el homenaje a Ramón Bautista Mestre, donde De la Sota estuvo inexplicablemente ausente y donde Schiaretti aprovechó la ocasión no para referirse al homenajeado sino para anunciar su candidatura. Esos dos hechos son algo más que una simple descortesía política.

El tablero está casi listo para los primeros rounds del año. Sólo resta saber qué quieren hacer los radicales o quizás falte que los radicales sepan qué quieren hacer.

La elección de este año no sólo elegirá diputados nacionales por Córdoba también comenzará a definir quién será la opción al justicialismo, al menos en Córdoba.

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