viernes , 23 de agosto, 2019

Nota editorial: Alicia en el país de las testimoniales

“Hemos sido demasiado condescendientes con Olga y con Macri, ya era hora de bajar la persiana”, con esta frase un operador del gobernador José Manuel de la Sota explicaba el tono con el que su jefe había usado con el jefe del Gobierno porteño con aquel: “Entre Cristina y Macri , yo votaría en blanco”.

El derrotero de frases del gobernador fue al menos curioso. El miércoles a la noche dijo en “A dos voces” de TN que impulsaba un diálogo con todos los opositores, el jueves a la mañana se despachó en una radio porteña que no tenía coincidencia con Macri y lo acusó de hacer política con “musiquita y jingles”, el sábado manifestó en Cadena 3 que las conversaciones con el líder del PRO estaban abiertas.

La dureza del jueves sorprendió ya que, hasta haces unos días, se realizaban gestiones para integrar los macristas locales a la lista de Unión por Córdoba.

El origen del enojo del Gobernador sería que a sus oídos llegaron los dichos de Héctor Baldassi acerca de “cuidar su prestigio” como argumento para rechazar ir en la lista del PJ.

Esa boleta de Unión por Córdoba la encabezará Juan Schiaretti, quien deberá lidiar con el sensibilizado justicialismo capitalino, donde a las heridas abiertas (y nunca cicatrizadas) por la ida de Olga Riutort, se le suman las más recientes originadas en la abrupta salida de Dante Heredia del gabinete provincial.

Heredia, que no venía en buenos términos con la concejala y esposa de Schiaretti, Alejandra Vigo, presentó su renuncia al Ministerio de Transporte luego de hechos flagrantes de corrupción en su cartera registrados por el programa  televisivo ADN.

A esto, hay que sumarle la decisión de De la Sota de encargarle al ministro de Desarrollo Social, Daniel Passerini, “ocuparse de cerca” del territorio de Capital. “Se equivoca como se equivocó Schiaretti con Massei”, dijo un dirigente de justicialista, afectado por la tormenta desatada en el Ministerio de Transporte.

Pero la realidad del interior de la Provincia, le dará un baño de tranquilidad al candidato justicialista ya que salvo San Francisco y Villa María, el resto del justicialismo cordobés luce acomodado.

De la Sota sufrió la baja de su ministro de Trabajo, que no produjo ningún cimbronazo, pero sí una catarata de rumores.

La gestión de Omar Dragún venía deslucida por actuaciones poco felices, por caso en el primer conflicto serio de la UTA, el gremio decidió que la cartera provincial no tenía competencia y, en el conflicto del bloque de Camioneros a los súper locales, el ex ministro debió asumir los costos de la tardía reacción provincial.

Los comentarios surgidos desde el corazón del edificio del Panal le dieron más trascendencia a la renuncia, que la renuncia misma. El disparador fue que justo ese día comenzaba el nuevo horario del programa ADN. Algunos dejaron trascender que habría una renuncia antes de la emisión del programa, despertando conjeturas por la naturaleza de programa investigativo.

Las aclaraciones que vinieron posteriormente fueron peores. “Se va por ADN, pero no por una nota sino porque su gremio es anunciante de (Tomás) Méndez”, dijo un locuaz funcionario de segunda línea. La lista de especulaciones entremezclaba desde enojos por exclusiones de listas hasta un gremio desmadrado.

No todas fueron malas para el gobernador. Logró cerrar su lista de diputados nacionales para tratar de conseguir un triunfo que se le niega desde hace años a Unión por Córdoba en ese tramo. El último triunfo en una parlamentaria nacional del oficialismo local data de 2005.

El segundo lugar será ocupado por Alicia Pregno, actual vicegobernadora.

“El Gringo quiere que José diga públicamente que lo de la Alicia no es una candidatura testimonial”, se sinceró uno de los operadores de la lista del PJ. Eso no ocurrirá, De la Sota no quiere desprenderse de su vice.

La ex intendente de Laboulaye nunca terminó de descifrar los códigos de los hombres de la mesa chica delasotista (Alessandri, Busso, González, Caserio, entre otros). Eso justamente le da la tranquilidad a De la Sota que Pregno se mantendrá equidistante cuando se desaten las inevitables internas por la sucesión del actual gobernador, si este finalmente se embarca en una carrera presidencial.

Otras tormentas

Ramón Javier Mestre logró disciplinar a casi todos los intendentes atrás de la candidatura de Oscar Aguad, pero aún quedan ventanas abiertas que hacen llegar ventarrones a la lista radical. El dirigente capitalino Miguel Nicolás exige el lugar que su núcleo ocupó en la última lista (el tercero), algunos dirigentes del interior ponen el grito en el cielo, pero Mestre no. La razón: Nicolás tiene cinco concejales que le responden incondicionalmente.

Pero su nueva preocupación viene desde el sur, concretamente de Río Cuarto donde Miguel Ángel Abella ha decidido enfrentar la lista de Aguad. Todo el departamento Río Cuarto y adyacentes se encolumnan tras él. Pero detrás de la candidatura de Abella se asoma un incipiente problema para Mestre: Juan Jure. El intendente riocuartense comenzó a recorrer la Provincia y juntó a todos quienes fueron sus amigos en su paso por la Juventud Radical.

Jure y sus amigos se preparan para darle a los radicales algo que es miel para sus oídos: debate político. Los radicales han vivido y vivirán del debate, materia que parecen no haber cursado las espadas de Mestre.

Las buenas noticias para el intendente capitalino vienen desde sus cuentas municipales. Sabe que tendrá dinero para obras y el conflicto con la UTA se agotará en sí mismo. En pocos días se conocerá un ambicioso plan para dotar al centro de estacionamiento vehicular.

Quizás su única nube provenga del área de Ambiente donde la secretaria Gabriela Faustinelli dice, entre llantos, quien quiera escucharla que duda poder concretar la licitación de la basura.

Mientras, Luis Juez, el día que decidió no encabezar la lista de diputados nacionales del FAP, sabía que prendía la mecha que detonaría más temprano que tarde en una explosión en su alianza con los socialistas.

Binner quiere una sola lista de la oposición para los integrantes del Consejo de la Magistratura (si la reforma sobrevive a los planteos de inconstitucionalidad). Juez dice que participar sería una manera de convalidar la reforma. Binner quiere a Roberto Birri encabezando la lista de diputados nacionales por Córdoba, Juez ya eligió a Ernesto Martínez para ese lugar. Binner quiere una alianza que incluya a los radicales, Juez quiere denunciar un nuevo pacto entre radicales y justicialistas cordobeses.

Una vez más, Juez muestra que no tiene un partido político. Conduce en forma personal un movimiento político construido alrededor de su figura.

Entre las perlas que deja la semana que pasó, sobresalen dos: el mismo día que De la Sota enviaba a la Legislatura su proyecto para garantizar la libertad de prensa, su vocero -de profesión periodista- les mentía a los medios diciendo que el ministro de Trabajo no había renunciado. La segunda: se supo que el Faro del Bicentenario ha tenido un reajuste presupuestario por lo que su costo ascenderá a más 40 millones de pesos, con lo cual queda claro que no sólo no va alumbrar un nuevo mundo, sino que ni siquiera una nueva manera de cuidar los fondos públicos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *