lunes , 19 de agosto, 2019

Nota editorial: Los Unen y los otros

“Mi límite es Kammerath, por lo demás habla con quien te parezca del Pro”, esa fue una de las tantos frases que el senador nacional Luis Juez le dijo a Juan jure , intendente de Río Cuarto, con quien compartió un café el jueves pasado. La fuente de agua del Paseo del Buen Pastor era muda testigo del diálogo que mantenían los dirigentes. Jure expresaba que era partidario de construir una gran alianza en Córdoba pero que no rompería con su partido.

“No te van a dejar”, decía Juez al momento que Jure le recordaba la poca presencia territorial del juecismo en el interior provincial y éste a su vez las dificultades por las que atravesaba el radicalismo de la Capital. Más allá de esos comentarios, ambos tuvieron más coincidencias que diferencias, comprometiéndose cada uno por su lado a trabajar para la concreción de una alianza en Córdoba que desaloje al justicialismo del Gobierno provincial.

“José no va a regalarle nada a Scioli o es candidato a presidente o repetirá como gobernador”, la frase la pronunció un delasotista que alguna vez integró uno de los gabinetes provinciales, pero que siempre ha estado en la mesa chica del gobernador José Manuel de la Sota, a sus interlocutores: un reducido grupo de empresarios con quienes compartió una cena en una coqueta casa de la zona sur de la ciudad.

De la Sota hace meses atrás se había lanzado a la búsqueda de una cara nueva para ofrecerle a los cordobeses en el 2015. “Tenes que pensar en una cara nueva, no puede ser que las únicas opciones sean vos o Juan”, le habría dicho un influyente comunicador cordobés, con lo que el Gobernador se había lanzado a la búsqueda de esa cara “nueva”. Sin embargo, la escasa medición de Daniel Paserini y la desconfianza que aún le depara Martín Llaryora, no fueron las razones que llevaron al gobernador a volver a pensar en Schiaretti o el mismo para un nuevo período, las verdaderas razones son la resurrección política de Luis Juez y las turbulencias por las que transita el radicalismo de Córdoba.

Ramón Javier Mestre tiene por estas horas una preocupación: que el tiempo le alcance a su nuevo equipo de gobierno para exhibir obras que hasta ahora no ha podido concretar, pero por otro lado tiene por primera vez la certeza que los dirigentes de su partido no mirarán para otro lado el devenir de su gestión.

Los radicales saben que una mala culminación del mandato de Mestre hijo le significaría al radicalismo volver al llano. Algo que de solo pensarlo eriza a los hombres del partido que gobernó la provincia y la ciudad durante 16 años ininterrumpidos. Todos hablan de realizar esfuerzos para concretar una alianza en Córdoba, pero con la excepción de Juan Jure, el resto no está dispuesto a juntarse con Juez mientras éste continúe sus ataques a Mestre.

Los grandes beneficiados de esta situación son los hombres de Macri en estas latitudes, a quienes los radicales comienzan a mirar con buenos ojos, la necesidad todo lo puede, y quienes hasta hace poco representaban a la “derecha incompatible” pueden de pronto convertirse en ” dirigentes con mucha aceptación social” quienes lo afirmen no se pondrán colorados.

En la ciudad de Córdoba, en tanto, ya varios piensan en la Intendencia, por caso Olga Riutort cree que su destino puede ser similar al de su ex marido que en su tercer intentó los cordobeses lo hicieron Gobernador “si él pudo quizás Olga también”, razona una de las colaboradoras más próxima a la Concejala. Cada vez son más frecuentes los encuentros de dirigentes cercanos a Riutort con dirigentes que se reportan con Alejandra Vigo, ya es un secreto a voces en el peronismo de la Capital que una eventual candidatura de Juan Schiaretti o del propio De la Sota a Gobernador unificaría al peronismo de la Capital atrás de la figura que mejor mida (hoy Olga Riutort).

Juez desalienta a los suyos que lo imaginan nuevamente candidato a Intendente, diciéndoles que Esteban Dómina ha crecido mucho en la consideración de los cordobeses desde su banca de concejal.

Para dirigentes nacionales como Scioli, Massa, Binner o Sanz, entre otros, la política cordobesa les resulta cada vez más intrincada e indescifrable, quizás les serviría de consuelo que a los propios cordobeses les resulta igual.

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