viernes , 19 de julio, 2019

Opinión: Los primeros ruidos

(De nuestra Redacción) Las lunas de miel eternas no existen y menos en política. Al menos así, están a punto de demostrarlo el gobernador José Manuel De La Sota y el intendente capitalino Ramón Javier Mestre.
Ambos comenzaron una  excelente convivencia, aún antes de haber ganado cada uno su respectiva compulsa electoral. Además de  tener convencimiento en las bondades de una  buena relación,  los dos sabían que, los vapuleados vecinos de la Capital verían con buenos ojos que exista una relación cordial y madura entre dirigentes de distinta extracción política.
Pero la realidad, a veces, o  mejor expresado, siempre, conspira contra los deseos.
Producto de los vaivenes propios de la gestión, y más aún, con la durísima situación de la Provincia y la Municipalidad de Córdoba,  el intendente y el gobernador ya tienen sus primeros ruidos.
De La Sota necesita imperiosamente mostrar acciones de gobierno que no sean ajustes y recortes, en esa dirección su ministro de trasporte Dante Heredia, recorre la Provincia anunciando la concreción del Boleto Estudiantil Gratuito, una de las banderas de la campaña electoral que lo consagró Gobernador de los cordobeses por tercera vez. El Boleto Estudiantil Gratuito es imposible imaginarlo sin la participación en ese programa de los estudiantes de Córdoba capital, que representan algo así  como el 50 % del total provincial.
En los planes del gobernador, el anuncio del convenio con la ciudad  capital que materializaba su promesa, debería firmarse en los próximos días.
El intendente, por su parte, no quiere tener ningún conflicto nuevo que se agregue a los ya existentes, léase Suoem y Surrbac, y en su entorno hay quienes sostienen que la previsión presupuestaria de la provincia para el boleto estudiantil (un poco más de 50 millones) sólo alcanzaría para la comunidad educativa de la Capital.
En otras palabras, si se implementa para todo el interior, resultaría insuficiente para la ciudad de Córdoba, esto le genera inquietud al joven intendente. Más aún cuando llegó a sus oídos que la falta de presupuesto obedece a un error de cálculo por parte de  los equipos  técnicos del gobernador. Para Mestre, resulta inimaginable un conflicto por la implementación del programa provincial en su ciudad. Sabe que De la Sota no dejaría caer el programa, pero mientras tanto, duda y dilata definiciones sobre el tema. Eso, al gobernador lo exaspera.
Por otro lado, a Mestre le cayó muy mal que desde el entorno del jefe de Gabinete Provincial Oscar González, hicieran trascender “que nada se ha hablado de la trasferencia del hospital municipal de la zona sur”, ya que alrededor del intendente sostienen que era un tema conversado y decidido con el propio De la Sota.
Mestre quiere correr riesgo cero en cualquier tema de gestión ya qué la administración de Giacomino le dejó la ciudad en peor estado de lo que preveían sus técnicos y no correrá riesgos ni aún en pos de una buena relación con el gobernador.
De la Sota necesita seguir mostrándose como el gobernador que aprendió, que cumple sus promesas y que ayuda a todos, aunque a veces el carácter del intendente capitalino se lo hace más difícil. Como consecuencia de ello, la relación entre ambos ha tenido unos cuantos grados más que el termómetro de los cordobeses en este caluroso enero, pero por ahora, ambos seguirán diciendo que aún con muchísimo calor, la luna de miel continúa.

 


 

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