jueves , 19 de septiembre, 2019

Nota editorial: Las sumas que no siempre suman

Las cosas cambian, pero no todo cambio implica necesariamente evolución. “Hay que construir para llegar”, decían hasta no hace mucho tiempo los dirigentes. Hoy, en cambio, es más frecuente escuchar: “Hay que sumar para ganar”. No hace falta ser un estudioso para saber que construir no es lo mismo que sumar, y llegar no es lo mismo que ganar.

La política argentina no deja de sorprender cuando de sumas se trata, Lilita Carrió se sumó a Macri; antes radicales, socialistas y “lilitos” habían sumado a Lousteau; Macri sumó a Carlos Reuteman; el Frente para la Victoria sumó al radical histórico Leopoldo Moreau; Mariano Recalde acaba de sumar al ignoto dirigente radical Leonardo Santoro (yerno de Moreau), ahora famoso por los tuits anti K. La lista de ejemplos podría devorar esta columna.

Córdoba no es ajena al fenómeno de las sumas. Las tres fórmulas más competitivas que se disputaran la gobernación son producto de sumas más que de construcciones.

La fórmula oficialista del delasotismo está conformada por el diputado nacional Juan Schiaretti (que dicho sea de paso fue sumado por el delasotismo hace poco más de una década)  y el intendente de San Francisco, Martín Llaryora, que fundó no hace mucho la agrupación “El peronismo que viene”, especie de remake de la renovación de los ’80 del siglo pasado. El gobernador José Manuel de la Sota quería a Eduardo Accastello en la fórmula provincial. Schiaretti quiso repetir la receta de la última elección de diputados nacionales, por entender que Llaryora le da un aire de “cambio” al oficialismo.

Las primeras mediciones indican que, por más esfuerzo que hagan los encuestadores en insistir con las proyecciones, Schiaretti no está midiendo mucho más que los puntos que sacó cuando le ganó ajustadamente la elección a Luis Juez en el 2007. El delasotismo está preocupado y no son pocos los dirigentes que le achacan a Schiaretti que haber sumado a Llaryora no le ha dado la tranquilidad en los números que todos esperaban.

Juntos por Córdoba, la flamante alianza de radicales, macristas y juecistas, comenzó a recorrer el interior cordobés con una novedosa fórmula de tres. Osacar Aguad, candidato a gobernador, hace sus presentaciones acompañado de  Héctor Baldassi, candidato a vicegobernador, y Luis Juez, jefe de campaña. En el afán de mostrase unidos, el protagonismo de Juez cobra una dimensión poco habitual para un jefe de campaña. El senador nacional apela a una fórmula que ya nadie utiliza: “los que creen en mí les digo que voten a Oscar” suele repetir. Hace rato que la dirigencia política entendió que la voluntad de los votantes solo pertenece a ellos y que ya no libran cheques al portador para que los dirigentes decidan en que boleta lo depositarán.

Las encuestas tampoco muestran un despegue importante de Juntos por Córdoba. En el campamento de Aguad se entusiasman con la afirmación que aún no han lanzado su campaña. El radicalismo, por estas horas, le cuestiona a Aguad que haber sumado a Juez con tanto protagonismo no le ha redituado en proporción a los ruidos que le ha provocado dentro de la UCR. Como si fuera poco, en las últimas horas se sumó a Juntos por Córdoba la Ucede, partido que prácticamente había migrado en su totalidad al PRO. “A la  UCede ya nadie la relaciona con Cárcano sino con Kammerath”, dijo un encumbrado dirigente radical, lo que evidencia el humor reinante entre los radicales.

Eduardo Accastello, en tanto, comenzó su campaña sorprendiendo a propios y extraños con su intención de voto por encima de los 15 puntos. La visualización de Accastello está muy por encima de otras elecciones en donde no lograba ser reconocido en la grilla de competidores. A poco de andar sorprendió con su compañero de fórmula. El humorista oriundo de Cruz del Eje Cacho Buenaventura fue el elegido. Los operadores del villamariense se entusiasmaron por la repercusión mediática del hecho. Buenaventura fue un rostro utilizado por el radicalismo en tiempos de Mestre padre, es la cara visible de la publicidad de EPEC de la administración delasotista, por lo tanto el rebote en los medios estaba garantizado. Sin embargo, los kirchenristas que monitorean la campaña advierten que la incorporación del humorista ha despertado dudas en votantes, sobre todo en la ciudad Capital,  que habían comenzado a considerar a Accastello como una posibilidad de cambio. “La incorporación  de Cacho la ha dejado cerca de la improvisación”, se sinceró un operador kirchnerista.

En los próximos días ya se verán en toda su dimensión, las campañas publicitarias, Schiaretti hará promesas de obras puntuales en particular en la Capital. Juntos por Córdoba acentuará la presencia de la imagen de Macri en una campaña “que va sorprender”, según afirma un joven colaborador del radical. Accastello insistirá en demostrar que conoce las necesidades  de la Provincia. Las redes sociales serán el escenario de algunas campañas negativas. Las primeras, según pudo conocer Informes y Noticias, destinadas a Juntos por Córdoba.

Unión por Córdoba todavía se guarda algunas sorpresas a la hora de inscribir el día 16 la boleta definitiva de legisladores provinciales, donde pueden aparecer deportistas y periodistas.

Todos han sumado  y quieren seguir sumando, pero De la Sota no logra sacarle el temor a sus compañeros, Aguad no logra despertarle entusiasmo a los radicales y Accastello no termina de disipar dudas, quizá sea porque en política no todas las sumas suman.

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