lunes , 23 de septiembre, 2019

La cinchada de Hugo y Cristina

“El 30 por ciento de aumento salarial, elevar el mínimo no imponible y modificar el tope para el cobro de asignaciones familiares”, esos eran los reclamos que el Sindicato de Camioneros pregonó la semana pasada y ante la falta de respuesta -y con una conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo mediante- el gremio de los Moyano decretó el martes pasado un paro nacional de Camioneros por 72 horas.

Solo un día bastó para que se iniciara una intensa guardia periodística en todas las estaciones de servicio para titular en todos los medios que el desabastecimiento de combustible era inminente.

Con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner participando de la Cumbre Río+20 en Brasil, el Ejecutivo a cargo de Amado Boudou comenzó a sacar su artillería para frenar el bloqueo de camiones y “judicializó” la protesta sindical.

El jueves, el ministro de Planificación Julio De Vido llamó “desquicio” al bloqueo de Moyano, acusó de un lock out patronal y anunció que implementarían la ley de abastecimiento.

Por su parte, el ministro de Trabajo Carlos Tomada, confirmaba una multa de 4 millones de pesos al Sindicato por no acatar la conciliación obligatoria y el ministro de Interior y Transporte Florencio Randazzo, se encargó de denunciar penalmente a Hugo y Pablo Moyano por “amenazas y coacción agravadas”.

El viernes, el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, utilizó el conflicto y salió a criticar al Gobierno nacional. “Los gobiernos con soberbia no nos conducen a ningún lado”, sostuvo y consideró que el paro “es un llamado de atención para la Presidenta”.

El vicegobernador Gabriel Mariotto aprovechó también el conflicto y profundizó su distancia y enfrentamiento político con su jefe, el gobernador bonaerense Daniel Scioli. Mariotto recordó la fotografía publicada hace algunas semanas de Scioli y Moyano durante un partido de fútbol y en tono de advertencia sostuvo que hay que reflexionar en las consecuencias sobre este tipo de “gestos”. Desde Italia, Scioli reclamaba “responsabilidad” a Camioneros y “acompañaba” las acciones del Gobierno nacional.

Ese mismo día, la federación de empresarios del transporte de cargas, aglutinados en la Fadeeac, anunció por la tarde que habían llegado a un acuerdo con el gremio de un aumento salarial del 25,5 por ciento. Minutos más tarde, Moyano ofreció una conferencia de prensa donde confirmaba el arreglo y llamaba al primer paro nacional de la CGT contra el gobierno kirchnerista el próximo miércoles y movilización a Plaza de Mayo.

Con la Presidenta de vuelta en el País, Moyano no dejó de medir fuerzas y no tranquilo con la huelga general (que suma cada vez más adhesiones de gremios en todo el País), el sábado el jefe de la CGT volvió a desafiar a Cristina Fernández, al asegurar que está dispuesto a renunciar a su candidatura a un nuevo mandato si el Gobierno aumenta el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias para los trabajadores y levanta el tope para cobrar las asignaciones familiares.

“No me presento como candidato a secretario general de la CGT, si el Gobierno asume la responsabilidad de aumentar el mínimo no imponible y modificar los topes de las asignaciones familiares”, confirmó Moyano y reiteró: “Si la Presidenta se compromete a solucionar estos problemas, no me presento” a la elección del 12 de julio en la CGT.

La Presidenta aún no habló. Moyano sí y mucho.

“El Gobierno y algunos dirigentes gremiales tratan de hacer lo imposible para que yo no siga al frente de la CGT. También intentan que vaya poca gente a la Plaza de Mayo”, dijo el líder de la central obrera esta semana.

Este miércoles, Hugo y Cristina volverán a medir fuerzas como si se tratase de una cinchada, un juego donde no se puede uno quedar en el medio, sólo resta que cada quien defina de qué lado ponerse y tirar hasta ganar.

 

 

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