domingo , 15 de septiembre, 2019

Nota editorial: Algo más que un gesto

Bueno esto es lo que todos queríamos, ¿ no?”. La frase pertenece a un encumbrado dirigente radical que el fin de semana tuvo que responder a una innumerable cantidad de preguntas que sus más allegados le formulaban.  Todas apuntaban en la misma dirección: como se resuelven los lugares de las listas legislativas ahora que UCR, PRO y Frente Cívico comparten el destino electoral.

La discusión incluye a todos. Los radicales sienten que les corresponden muchos espacios porque llevan el candidato a gobernador; los juecistas reclaman lugares porque no llevan candidato a gobernador y los hombres del PRO reclaman lugares porque entienden que gracias a ellos hay candidato a gobernador. Es como aquella humorada que decía que un hombre era cuestionado por retirarse 10 minutos antes de una reunión y en otro lugar lo retaban por llegar 10 minutos tarde, él no comprendía por qué recibía dos reproches diferentes si los minutos eran los mismos. En este caso el mismo cargo sirve para reclamar en distintas direcciones.

El acuerdo sorprendió a propios y extraños. El gobernador José Manuel de la Sota, al momento de ungir a Juan Schiaretti como su sucesor, le aseguró a los más íntimos que no habría triple alianza o al menos Juez no participaría. Ramón Javier Mestre le había asegurado a los suyos que no había ningún argumento de los esgrimidos por Mauricio Macri que lo convenciera de no buscar la candidatura a gobernador. Luis Juez, por su lado, públicamente había dicho que los plazos estaban agotados. Oscar Aguad y Mario Negri operaban por el entendimiento pero con una dosis importante de escepticismo. Hasta los propios operadores macristas, en particular Emilio Monzó en los últimos días se mostraban muy cautos a la hora de opinar sobre el resultado final de las negociaciones.

Sin embargo en Buenos Aires, en el despacho de  Mauricio Macri, haciendo honor a aquello de que los despachos con poder tornan más reflexivos a quienes buscan el poder, se avanzó más en un día, que en meses.

Podrán  hacerse muchas especulaciones sobre lo que llevó a Mestre a aceptar que Aguad sea finalmente el candidato, hay incluso quienes sostienen que esta fue desde el comienzo la estrategia de Mestre para asegurarse la reelección sin turbulencias internas, pero todo eso forma parte de la especulación.

Lo cierto es que en los cálculos de nadie estaba la actitud de Juez. El senador nacional ha demostrado en estos años de exposición pública ser poseedor de una personalidad explosiva, un intuitivo de la política más que un estratega reflexivo. Por todo eso quizás nadie esperaba un Juez aplomado, que privilegió el armado político de un espacio político capaz de arrancarle el poder provincial al peronismo luego de 16 años. Seguramente en la decisión de Juez primó el saber que si dejaba rienda suelta a su personalidad terminaría haciendo le un favor a De la Sota, Schiaretti e inclusive al propio Mestre. Como fuere nadie puede negar que en la decisión personal de Juez se comenzó a edificar gran parte de lo que hoy es una fórmula competitiva de la oposición.

Eduardo Accastello había crecido en las encuestas con una imagen de cambio en un escenario de fragmentación de la triple alianza, en este panorama, es sin dudas el más perjudicado.

De la Sota recorre el país, sin dejar de mirar a Córdoba. Sus dudas con Schiaretti siempre estuvieron fundadas en que el ex gobernador tiene un techo electoral que no puede perforar los 38 puntos según la mayoría de los encuestadores.

De la Sota hará todo lo que esté a su alcance para retener el poder en Córdoba y decidirá en los próximos días un acuerdo (lo más probable es que termine siendo con Sergio Masa) que le permita frenar el efecto Macri que beneficiará indudablemente a la alianza UCR-PRO-FC.

De la Sota tiene capacidad para mojarnos nuestra pólvora”, dice un hombre cercano a Aguad en clara referencia a la nunca clara relación del gobernador con algunos intendentes radicales algunos de los cuales ya separaron la fecha de la elección municipal de la provincial.

Aguad ya se mueve como candidato a gobernador, sabe que para Macri es clave un triunfo en Córdoba por lo que apoyo no le va faltar, mientras toma distancia de los tironeos por las listas de legisladores provinciales y la incipiente y silenciosa batalla de su yerno, el legislador provincial Rodrigo De Loredo, con el mestrismo. Pero eso será otro capítulo.

Aún no comenzó formalmente la campaña y ya cambió el tablero político local. Por ahora la única certeza es que una campaña que prometía ser casi aburrida, hoy está muy distante de serlo.

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