lunes , 18 de noviembre, 2019

Unos 57 menores de edad padecen cáncer de tiroides en Fukushima desde el accidente nuclear

El Comité de investigación sanitaria de la prefectura de Fukushima fue el encargado de realizar este informe, que afirma un aumento de siete casos respecto a los últimos datos presentados el pasado mayo.

El nuevo informe, que corresponde a análisis hechos hasta el 30 de junio, asegura además que se han detectado 103 casos dudosos de este cáncer entre las 300.000 personas de la zona sometidas a análisis que eran menores de edad cuando se produjo la crisis nuclear.

A pesar de las cifras, los expertos consideran que por el momento es “difícil” determinar si existe un vínculo causal directo entre los casos de cáncer de los menores y las radiaciones emanadas de la planta tras la triple fusión nuclear, consignó un despacho de la agencia EFE.

El documento muestra que los diagnosticados hasta ahora con cáncer de tiroides tenían un promedio de edad de 14,8 años cuando la central de Fukushima fue azotada por un terremoto y posterior tsunami, lo que causó la peor crisis nuclear desde Chernobil (Ucrania) en 1986.

Las cifras de Fukushima equivalen a que 30 de cada 100.000 personas han desarrollado cáncer de tiroides en la región, lo que contrasta con las estadísticas de otras zonas del país en las que los casos detectados no llegan a 1,7, según datos publicados hoy por el diario Asahi.

A partir de septiembre, cuando se espera que haya acabado la primera ronda de revisiones médicas, los especialistas evaluarán la totalidad de datos recogidos y la posible conexión entre las enfermedades y el accidente nuclear.

Un reciente estudio de la ONU reconoció la posibilidad de que aumente el riesgo de cáncer de tiroides entre los niños más expuestos a la radiación tras el accidente nuclear de Fukushima en 2011.

Sin embargo, calificó de “improbable” que haya cambios en las tasas generales de cáncer de Japón.

Se estima que menos de mil niños han recibido dosis peligrosas de entre 100 y 150 miligray (medida que establece la dosis absorbida de radiación), y entre ellos “podría esperarse un aumento del riesgo de cáncer de tiroides”, señalaba el informe sobre los Efectos de las

Radiaciones Nucleares (UNSCEA) y presentado a principios del pasado abril.

La investigación recordaba que el cáncer de tiroides es inusual entre menores y que “su riesgo normalmente es muy bajo”.

El yodo radiactivo tiende a acumularse en las glándulas tiroideas causando cáncer y afecta especialmente a los niños pequeños, en quienes la enfermedad se desarrolla con lentitud.

Tras el accidente nuclear de Chernobil, el peor de la historia, se confirmaron cerca de 6.000 casos de cáncer de tiroides en menores, que aparecieron unos cuatro o cinco años después de la catástrofe y que se atribuyeron en su mayoría al consumo de leche contaminada

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