lunes , 23 de septiembre, 2019

El Papa se comprometió a hacer que los religiosos pederastas “rindan cuentas”

Se reunió en Estados Unidos con víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes. Mantuvo un encuentro con presos ante quienes se lamentó por los sistemas penitenciarios “que no buscan curar las llagas”. Llamó a “buscar el desarrollo sostenible e integral”.

El papa Francisco se “lamentó profundamente” ayer por los casos de abuso sexual de menores cometidos por sacerdotes y se comprometió a “una celosa vigilancia de la Iglesia para proteger a los menores” de estos crímenes durante un encuentro con víctimas de pederastas religiosos, mientras que más tarde visitó a presos en una correccional.

“Llevo grabado en mi corazón las historias, los sufrimientos de los menores que fueron abusados sexualmente por sacerdotes y siento mucha vergüenza por las personas que tenían a su cargo el cuidado de estas tiernas criaturas”, dijo el pontífice.

El líder del Vaticano mantuvo un encuentro con un grupo de “supervivientes” de este flagelo, a quienes manifestó que “son preciosos hijos de Dios que siempre deberían esperar nuestra protección, nuestra atención y nuestro amor. Estoy profundamente dolido porque su inocencia fue violada por aquellos en quien confiaban“, agregó.

Francisco se comprometió a “seguir el camino de la verdad” y afirmó que “el clero y los obispos tendrán que rendir cuentas de sus acciones cuando abusen o no protejan a los menores“.

Eso mismo fue lo que el Papa reiteró luego ante los obispos presentes en el Seminario San Carlos Borromeo en Filadelfia.

“Los pecados de abuso sexuales a menores no pueden ser mantenidos en silencio por más tiempo. Me comprometo a la celosa vigilancia de la Iglesia para proteger a los menores y que todos los responsables rendirán cuenta”, dijo.

“Los supervivientes de abusos se han convertido en verdaderos heraldos de esperanza, y ministros de misericordia. Le debemos a ellos y sus familias nuestra gratitud por su valor de hacer brillar la luz de Cristo sobre el mal del abuso de menores”, concluyó.

Más tarde, el sumo pontífice mantuvo un encuentro con un grupo de presos de un instituto correccional en Filadelfia, en el que se lamentó por los sistemas penitenciarios “que no buscan curar las llagas, sanar las heridas”.

“He venido como pastor, pero sobre todo como hermano a compartir su situación y hacerla también mía”, dijo Francisco al visitar la cárcel más grande de Filadelfia, Curran-Fromhold.

El pontífice hizo referencia a lo “penoso” que resulta “constatar sistemas penitenciarios que no buscan curar las llagas, sanar las heridas, generar nuevas oportunidades”.

“Es doloroso constatar cuando se cree que solo algunos tienen necesidad de ser lavados, purificados no asumiendo que su cansancio y su dolor, sus heridas, son también el cansancio y el dolor, las heridas, de una sociedad”, dijo.

El pontífice les pidió que sean ellos los “forjadores de oportunidades, de camino, de nuevos senderos”.

“Todos tenemos algo de lo que ser limpiados, purificados. Que esa conciencia nos despierte a la solidaridad, a apoyarnos y buscar lo mejor para los demás”, agregó.

Una vez concluida su intervención, Francisco se acercó a los cerca de 100 prisioneros que permanecían sentados en largas hileras y extendió su mano a cada uno de ellos, mientras que algunos se pusieron de pie y abrazaron.

Luego, Francisco brindó el discurso de clausura del Encuentro Mundial de las Familias en el Benjamin Franklin Parkway en el que llamó a “unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral”.

El sumo pontífice hizo referencia también al “amor manifestado en gestos mínimos” que son aprendidos en el hogar, “gestos de familia que se pierden en el anonimato de la cotidianidad pero que hacen diferente cada jornada”.

“Son gestos de madre, de abuela, de padre, de abuelo, de hijo. Son gestos de ternura, de cariño, de compasión. Son gestos del plato caliente de quien espera a cenar, del desayuno temprano del que sabe acompañar a madrugar. Son gestos de hogar”, continuó.

Francisco afirmó que “el amor se manifiesta en pequeñas cosas, en la atención mínima a lo cotidiano que hace que la vida tenga siempre sabor a hogar”, y destacó que “la fe crece con la práctica y es plasmada por el amor”.

“Por eso -continuó el sumo pontífice-, nuestras familias, nuestros hogares, son verdaderas Iglesias domésticas. Es el lugar propio donde la fe se hace vida y la vida se hace fe”.

El líder del Vaticano finalizó su visita a Filadelfia con un encuentro junto a organizadores, voluntarios y benefactores del Encuentro Mundial de las Familias.

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