domingo , 25 de agosto, 2019

Recetas Prácticas: Salsa Bechamel por José de la Olla

Ya van varios amigos que me llaman para preguntarme si Blanca Rossi es lectora de mis columnas, a lo que respondo que no tengo el gusto de conocerla, aunque la he escuchado durante muchos años en la radio.

Me dicen que la locutora-candidata cuenta sus propuestas como si fuesen recetas de cocina. Lo mío es dar recetas de cocina como si fuesen propuestas políticas. O sea, somos parecidos pero bien diferentes.

Además, yo no sé sacar manchas. Ella, según dicen, que es experta, tal vez por eso deba hacerse cargo de unas cuantas manchas rebeldes del partido que representa.

El caso representa un avance en 30 años de democracia, ya que de aquellos candidatos que decían que había que llegar al Congreso con la Constitución bajo el brazo, de Córdoba le vamos a mandar una legisladora que irá con el librito de cocina bajo del brazo.

En homenaje a ella, los secretos de una salsa bechamel, conocida también como “salsa blanca”. Sin que eso tenga ninguna otra connotación que la gastronómica.

Las claves son las proporciones. A medio litro de leche, le van 50 gramos de harina y 50 gramos de manteca. Como esas listas en las que van un conocido, un dirigente poco mostrable, un amigo o amiga de alguien y así sucesivamente.

Lo primero que hacemos es derretimos la manteca en una olla, si es antiadherente mejor, a fuego bien lento. Con esa lentitud que los jueces analizan los expedientes cuando hay funcionarios involucrados.

Le agregamos en forma de lluvia la harina, retiramos del fuego y revolvemos bien con una cuchara de madera buscando sacar todos los grumos. Como tratan de sacar los K los videos de Cabandié.

Le agregamos un poco de leche tibia y mezclamos hasta que se haga un compuesto denso. Tan denso como algunos avisos de la publicidad electoral.

Volvemos con la olla al fuego y seguimos agregando leche y revolviendo, si es con batidor mejor, para evitar grumos. Como se revuelve cada vez el narcoescándalo en Córdoba.

Agregamos sal, pimienta y nuez moscada recién rallada, así nos da el sabor y aroma característicos. Tan característico como los derrames cloacales en la ciudad de Córdoba, que aunque se haya detenido la caída, no para de oler pésimo.

Cuando esté espesa, retiramos del fuego y la usamos para acompañar una buena lasagna, unos canelones o lo que usted quiera. La salsa bechamel va con casi todo, como las recetas críticas de Blanca que se pueden aplicar para hacer oposición a Cristina, a De la Sota o a Mestre.

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