sábado , 24 de agosto, 2019

Recetas Prácticas: Ravioles fritos con salsa de morrones por José de la Olla

Estuve almorzando con un viejo amigo con el que fuimos colegas en el rubro gastronómico y ahora se dedica al negocio de la cartelería.

Me contó que estaba satisfecho por las contrataciones de los partidos, pero que tiene que lidiar bastante con los que les pegan afiches de los carteles o los que apelan al ingenio y le agregan una letra o una palabra y transforman los slogans de campaña en mensajes negativos.

Cuando le entré al tema del dinero, me cortó en seco: “Mirá, José, con lo que se está manejando con otros temitas, como esto que está saltando de la droga, las cifras que manejamos nosotros son insignificantes”.

Me siguió explicando una serie de cosas, pero yo me quedé pensando cómo en todas las conversaciones se cuelga este tema de los narcopolicías.

Así que aunque parezca que es una alusión directa, se me ocurrió compartir con ustedes una variante de los ravioles, que la podemos usar más como entrada o para un picadita informal, tan informal como parecen ser algunos controles en Córdoba.

Por un lado preparamos la salsita. Ponemos en horno bien caliente un par de tomates, un morrón y un diente de ajo. Todo envuelto en papel de aluminio. Mire bien de confundirse como los policías que mandaron alfalfa después de haber incautado marihuana.

Cuando están bien asados, retiramos, le sacamos el papel y los pelamos. Como lo están pelando a Baldassi por no ir a los debates.

Ponemos en un bols, le agregamos sal, pimienta, unas gotas de tabasco, un chorro de oliva y un poquito de crema de leche y procesamos. Como están procesando los encuestadores los datos de los sondeos posnarcoescándalo, sin que muestren un solo dato.

Por el otro lado, ponemos una sartén y calentamos bien abundante aceite. Más caliente de la por ahora fría campaña cordobesa.

Ponemos los ravioles y los dejamos hasta que se doren bien. Como se doran de enojados los pacientes en los hospitales públicos provinciales.

Retiramos, pasamos por un papel absorbente para quitar el exceso de aceite y los servimos con unos palitos para untar en la salsita para que nos queden unos ravioles al rojo vivo. Ya sabe, cualquier parecido con la realidad por ahí no es pura coincidencia.

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