miércoles , 21 de agosto, 2019

Recetas prácticas: Papillote de verduras

Anduve dando una vuelta el fin de semana por distintos actos patrios. Lo vi a De la Sota cuando lo invitaba a subir a un jeep militar a Mestre, mientras un militante peronista le decía al otro “si a éste no le damos una mano nosotros…”

En el Cabildo, la noche anterior, había escuchado a militantes mestristas decir que estaban repuntado.

Después, la escuché por televisión a la Presidenta con sus 25 de Mayo, el de 1810 y de 2003 cuando asumieron ellos.

Y me quedé pensando en aquello que “la Patria es el otro”. Que capaz que sea cierto, porque a veces lo que piensan los otros es tan distinto a lo uno ve, que cree que están viviendo en otra ciudad, otra provincia u otro país.

Y como fue un fin de semana muy cargado de locros, empanadas, pastelitos y otros platos calóricos, les propongo un muy liviano y depurativo papillote de verduras.

Lavamos, y pelamos según el caso, zanahoria, puerro, apio, zucchini, hinojo, cebolla, nabo. Y si quiere darle un toque, unos champignones. Como el toque que le quiere dar De la Sota a sus presentaciones en Buenos Aires, donde mezcla declaraciones políticas con toques de humor y baile.

Cortamos todo en tiras no muy finas. Como no fue fino el aumento de impuestos a los autos que dispuso Mestre la semana pasada.

Ponemos los vegetales unos encima de otro en buen trozo papel aluminio, al que previamente untamos con manteca o aceite de oliva. Salpimentamos a gusto y cerramos en forma de paquete. Como el paquete que está armando Cristina para que no le esfume el poder después del Mundial.

Cocinamos al horno unos 25 minutos, abrimos el paquete, incorporamos una pequeña cantidad de crema de leche y un poco de hierbas frescas como tomillo, albahaca u orégano. Que tenga el sabor que le parece faltar a Cobos, según dicen los que comieron con él, el lunes en la Mediterránea.

Y le damos un golpe de horno más. Como el que le falta a varios de los anotados para la candidatura a gobernador del año que viene.

Servimos directamente en el paquete, como para limpiarnos un poco de tanto locro y empanadas.

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