martes , 15 de octubre, 2019
Recetas Prácticas - Pan Casero, por José de la Olla

Recetas Prácticas – Pan Casero, por José de la Olla

Nos abrazamos. Nos miramos largo rato en silencio. Nos volvimos a abrazar. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos con Luisito. Está igual, es el mismo que conocí en aquel bolichito a orillas del San Roque, donde era mi asistente de cocina.

A él la vida lo llevó por aguas más profundas y la semana pasada saltó a la fama cuando volvió, con toda la frustración encima, en un avión de Air France desde Ghana en vez de regresar navegando con su amada Fragata Libertad, en la cocina de nuestro buque insignia. A mí, la vida me hizo navegar por aguas menos profundas y ahora chapoteo en este sitio, donde muchos pusieron en duda mi identidad y mis relatos.

Escribí hace dos semanas una receta recordando a mi gran amigo Luis Suárez y cuando Luisito volvió al país se paseó por los medios y se ocupó de recordar su paso por Córdoba. Así que el fin de semana nos encontramos en su Ceres natal y en esa tierra santafesina honramos a su pasión más importante: hacer pan casero.

En medio de tanta emoción, recuerdos antiguos y recientes, anécdotas risueñas y el dolor de Luis por haber tenido que dejar el barco en manos buitres en África, le pregunté a un par de santafesinos que nos acompañaban con un tinto si la Policía de Santa Fe tenía complicidad con el narcotráfico. Me dieron unos cuantos datos hasta que uno me repreguntó: “Y por Córdoba, ¿cómo andan?”

No supe qué responder, así que prendimos el horno y nos pusimos a amasar. Con las manos en la masa pensaba en toda esta cosa que se dice de la obra pública y sus beneficiarios, tanto en la Nación, en la Provincia como en los municipios, incluyendo el de la ciudad de Córdoba.

Entre tanto pensamiento turbio, les cuento que hay que poner un kilo de harina triple en un bols grande, le agregamos 50 gramos de levadura fresca, que puede ser diluida en agua tibia o en miel (les recomiendo la miel) y unimos todo un poco. Descanso de unos 15 minutos. Como descansan algunos funcionarios y empleados municipales que deben reparar los semáforos.

Después le agregamos sal, directamente o en salmuera (diluida en agua), y unas 10 cucharadas de grasa derretida. Vamos agregando agua, hasta llegar al medio litro aproximadamente. Vamos uniendo y amasando hasta que la masa no se pegue en los dedos. Iba a volver con lo de la obra pública, pero es medio obvio.

Espolvoreamos un poco de harina en la mesada y amasamos con ganas un buen rato. Después la ponemos medio cerca del horno, cubierta por un repasador y dejamos leudar una hora. Como leuda la paciencia de los cordobeses cada vez que se corta por horas y horas la luz ante la más mínima tormenta.

Cortamos en bollos de acuerdo al tamaño del pan que queramos y vamos al horno bien caliente. En unos 45 minutos, usted tendrá un rico pan bien doradito, para comerlo calentito. Como estaba calentito Luis por haber tenido que dejado la Fragata, como van a estar calentitos los cordobeses cuando se enteren los impuestos que le aumentarán Mestre y De la Sota, como van estar los argentinos cuando se den cuenta de lo que van a tener que sacar del bolsillo para salir unos días de vacaciones.

Mientras tanto, disfrute de un rico pan casero compartido, un tinto y el encuentro con amigos. Como disfrute de la charla con Luis en su Ceres y de que la gente haya descubierto que estas Recetas prácticas en La Cocina de la Política están lejos de ser ficcionales.

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