jueves , 18 de julio, 2019

Recetas prácticas: Mollejas al limón por José de la Olla

Recuerdo el verano de 1989. Yo tenía una pequeña parrilla en la Cárcano de Villa Carlos Paz. Estaba abierta hasta muy tarde, entrada la madrugada. El tema es que una noche, tipo 2 de la mañana, entró nada más y nada menos que Susana Giménez. Estaba haciendo la famosa Sugar en la Villa.

Venía con tres personas más. Una era su entonces pareja y compañero de actuación, un muchachito llamado Ricardo Darín, a quien yo había visto en cine en La carpa del amor o una parecida.

Susana acaparó la atención de los pocos comensales que quedaban a esa hora y de todos mis mozos y parrilleros. Y yo me quedé charlando hasta tarde con Darín, un tipo muy simple que no generaba el revuelo que genera ahora preguntando de “dónde hicieron la fortuna los Kirchner”.

Me acuerdo que Darín me contó que le encantaban las mollejas pero que Susana no lo dejaba comerlas seguido. No sé si ahora que discute con Cristina y tiene un Oscar, seguirá con esa preferencia pero en honor a la polémica del fin de semana (que no nos dejó la respuesta a cómo hicieron su fortuna los Kirchner), va mi receta de mollejitas al limón que tanto le gustaron a Ricardo.

Lavamos bien las mollejas y las ponemos en agua fría con un poco de sal gruesa. Tan gruesa como la tarifa del transporte urbano de Córdoba, siempre el más carito del país.

Llevamos a un hervor rápido, como salió lo del Batallón después de tanto tiempo, y volvemos a dejar enfriar.

Las retiramos, le sacamos la telita, le damos un buen toque de pimienta y las mandamos a la parrilla con buenas brasas abajo o a un grill a fuego alto. Tan alto como el impuestazo del Inmobiliario Urbano provincial, que llega hasta casi el 60 por ciento.

Cuando estén bien doradas, las damos vuelta, rociamos con limón. Cortamos otro limón en láminas bien finas y se las ponemos encima de las mollejas. Seguimos con fuego fuerte y terminamos de cocinar. Como se cocinaron en pleno enero algunos convenios urbanísticos en Córdoba.

Al igual que lo hizo el joven Darín en aquella madrugada del lejano ’89 carlospacense, lo acompañamos con buen tinto, mientras pensamos si es mejor que te rete Susana por las mollejas o Cristina por carta.

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