martes , 19 de noviembre, 2019

Recetas prácticas-Huevos benedictinos, por José de la Olla

Me he pasado todo este fin de largo recordando cuando me llamaron del Arzobispado en 1987 para que participara de la elaboración del menú del papa Juan Pablo Segundo, que cenaba en Córdoba antes de la misa que dio en la Fuerza Aérea en abril de ese año.

Recuerdo que discutimos bastante con el encargado de la cocina del seminario mayor, que por ese entonces estaba atiborrado de estudiantes a curas. Me dicen que ahora casi no hay inscriptos.

El tema es que polemizamos porque yo le decía que aquella expresión bocato di cardenale era sólo metafórica, que a los papas les gustaba la comida sencilla y a base de verdura. El cocinero que tenía Primatesta insistía con la carne argentina y el cabrito cordobés. Al final, Wojtyla -que seguía recuperándose del balazo de Alí Agca- terminó cenando un racimo de uvas de la parra que yo tenía en mi casa de Juniors.

Aquella noche, mientras Juan Pablo Segundo comía las uvas después de asomarse al balcón de la Hipólito Yrigoyen, yo charlé con miembros de su comitiva que me contaron secretos de la cocina vaticana.

Me explicaron que al Papa y a los cardenales les gustaba la cocina mediterránea, los pescados y las aves. Y que cada Pontífice tenía una debilidad.

Como quedé en buena relación con esta gente, hace unos años les mandé un email preguntando si a Ratzinger le gustaban los huevos benedictinos y no me respondieron. Después leí que tenía predilección por los helados, los pescados y la salchicha blanca con puré de papas.

Renunciado Benedicto XVI, me quiero dar el gusto de compartir la receta de huevos benedictinos con ustedes.

Ponemos a calentar una ollita con agua, vinagre y sal. O sea, un medio ácido como los kirchenristas cuando hablan de los delasotistas y viceversa.

Mientras tostamos un pan baguete cortado al medio, al que untamos con manteca. Como parece suele untar Boudou a su agente de viajes.

Cascamos los huevos y lo ponemos en el agua hirviendo con mucho cuidado un par de minutos. Cortito como promesa de De la Sota.

Antes de retirar le ponemos una lonja de panceta grillada sobre el pan y sobre eso los huevos, previo escurrirlos con espumadera. Como escurre mucha gente los cedulones del impuesto municipal diciendo con vos de niño “la muní” y después una serie de palabras más con tono bien de adulto.

Para completar, condimentamos con salsa holandesa, que la pueden comprar en las tiendas de delikatessen, ya que hacerla es medio complicado. Como entender por qué aumentan peajes y tasa vial y no mejoran las rutas.

Los ponemos un plato y lo comemos a cualquier hora del día. No como la renuncia de los papas que es cada 600 años o cada muerte de obispo, que usted bien sabe cada cuánto es.

 

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