viernes , 22 de noviembre, 2019

Recetas Prácticas – Hamburguesas, por José de la Olla

El lunes, en la puerta de una escuela de barrio Alberdi, me encontré con un señor que intentaba dejar un niño mientras una docente le explicaba que no habían concurrido los demás niños a raíz del paro docente, “pero si De la Sota dijo que en Córdoba no había paro” repetía el hombre mientras la docente le explicaba que el miércoles cuando comenzará todas las escuelas no habría paro pero que ese día si. Finalmente, totalmente desconcertado, el hombre se dio por vencido. Nos miramos un rato y cuando estaba ya siguiendo camino, me dice: “José, no te acordás más de mí”. Lo examine y caí en la cuenta que fue uno de mis primeros socios, con el que tuvimos un servicio de comida para escuelas y colegios. Cómo será que fue hace tiempo que todavía no existía el Paicor.

Me contó que llevaba el nieto al jardincito porque el padre y la madre tenían que salir muy temprano de casa, ya que ambos tenían que tomar dos colectivos cada uno para llegar al trabajo. Habló bastante de lo lento e incómodos que son los colectivos en Córdoba, del caos del tránsito, de los semáforos que no andan, de los baches y de una cuantas cosas más que me pareció que no estaba muy feliz de vivir en la feliciudad.

Le pregunté quién lo buscaba al pequeño y quién le preparaba el almuerzo, y levantando los hombros y arqueando las cejas con gesto sobrador, me dice “quién va a ser, José? El mejor cocinero para chicos que hayas conocido”.

Y al unísono nos acordamos de que lo que mejor nos salían y más le gustaba a los pibes eran las hamburguesas.

Así que acompañemos el comienzo del ciclo lectivo con una hamburguesitas bien caseras. Vamos poniendo en un bols grande un kilo de carne bien picada, como lo quieren picar a De la Sota los silbadores K; un par de dientes de ajo, una cebolla y perejil cortadito bien chiquito, como las aulas contenedores que dicen ahora van a eliminar; sal, pimienta y ají molido, que no sea picante como los cedulones municipales o provinciales; y un par de yemas de huevo, de los que dice tener Moreno para controlar los precios de los súper. Si se anima, unas hojitas de menta fresca le darán una personalidad especial, como la que ahora (un poco tarde) quieren tener los miembros de La Corte Suprema de Justicia frente a los embates del kirchnerismo.

Con las manos empezamos a ligar los ingredientes y vamos lentamente amasando, como la supieron amasar los Kirchner en sus años de abogados exitosos en la Patagonia.

Agregamos un poquito de pan rallado molido o harina para darle consistencia y terminamos de amasar. Como los Kirchner o, el amasador que usted prefiera.

Después, armamos las hamburguesas del tamaño y grosor que le guste, y vamos a la plancha u horno bien caliente. Vuelta y vuelta y tenemos los chicos con una alegría más larga que el mandato de Grondona en AFA.

Con los chicos en clase y mi amigo dejando al nieto en la escuela, me quedé pensando sentado en una placita de Alberdi si los menús del Paicor seguirán siendo lo nutritivos que otrora. En realidad, como dijo Grondona, todo pasa. Hasta la comida del Paicor.

 

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