sábado , 20 de julio, 2019

Recetas Prácticas – Gazpacho antiresaca, por José de la Olla

 

Me está siendo más difícil encarar este teclado que al Gobierno nacional explicar el tema de los saqueos. La Nochebuena fue muy buena, con una juntada con viejos amigos gastronómicos en la que cada uno cocinó un plato y, pasada la medianoche, elaboró un trago de su preferencia para brindis.

Se imaginarán que con tanto brindis quedamos más desconcertados que Schiaretti en el recital de Madonna cuando se cortó la luz en el escenario. Me contaba uno de mis amigos, con un cóctel de ron, champagne y ananá en la mano, que el ex gobernador salió rápido del VIP antes de que se supiera que la culpa era de los generadores de Madonna y no de Epec. Entre el calor y alcohol no le pude preguntar a mi amigo qué hacía en el VIP. Lo que sí me pareció que me dijo es que hubo mucho reparto de entradas, tanto en la Provincia como en la Municipalidad.

El tema es que en esas horas tan lentas y pesadas que suceden a los excesos, se me ocurrió en una receta antiresaca, nacida en tierras andulazas, donde todo el año se ingiere copiosamente: el gazpacho. Además de ser fresco, todos los ingredientes colaboran en atacar el día después de un consumo alcohólico elevado. Cortamos unos cubos de pan sin cáscara y lo ponemos en una jarra grande. Como pone fichas De la Sota en la canonización del cura Brochero para usarlo como promoción de Córdoba y de su candidatura (a presidente, no a santo).

Pelamos unos tomates, les sacamos la semilla, los cortamos en trozos y los mandamos a la jarra. Le sumamos un pepino cortado en rebanadas, unos tallos de apio y un diente de ajo. Tan colorido como los avisos de la Provincia y la Municipalidad promocionando sus obras. Tiempo de poner un medio litro de agua, un chorro de aceite, otro de vinagre, sal y pimienta. Y le metemos una procesadora para que se integre y quede cremoso. Como se integró De la Sota a los que se asustaron por los saqueos y mandó a repartir ayuda social extra para contener desbordes.

Mandamos la jarra a la heladera para que se enfríe, como se enfrió la crispación de los últimos días con los brindis navideños. Y lo tenemos listo para servir. Para enfrentar la resaca, para refrescarnos y para rescatar ese espíritu andaluz del cual los cordobeses somos herederos.

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