sábado , 19 de octubre, 2019

Recetas prácticas: Empanadas tucumanas por José de la Olla

Me sacó de la cama ayer un llamado de quien fue uno de los mejores mozos que tuve, el “Tucu”. Un gordo conversador y simpático que se había venido de su Tucumán a Córdoba a estudiar y trabajaba de mozo para costearse la universidad. El tema es que el trabajo en el restaurante lo entusiasmó más que los libros y el sueldo y las propinas le resultaron más rentables que finales y parciales.

Así que se volvió a su San Miguel natal sin título pero con unos pesos en el bolsillo que le permitieron abrirse un localcito de empanadas entre la plaza de la Independencia y la Casa de Tucumán.

De allí, me llamó ayer. Me dijo que estaba angustiado porque era un día clave para vender empanadas con la cantidad de gente que iba a estar dando vueltas por el acto de Cristina, el 9 de Julio y las vacaciones de julio. Pero había una marcha en reclamo de justicia de una joven asesinada hace tiempo y vallaron toda la zona y su local quedó virtualmente clausurado.

“Qué paradoja, José, en el Día de la Indpendencia, soy un empanadero atrapado”, se lamentó por teléfono.

Charlamos un poco de la vida y yo quise honrarlo con esta receta de empanadas tucumanas.

Buscamos un buen trozo de carne magra y tierna y la cortamos en trozos bien pequeños con un cuchillo bien filoso. Tan filoso como la candidatura de Massa para cortar las ilusiones K de ganar en la principal provincia.

Ponemos la carne en un recipiente y la dejamos macerar con pimienta molida o aplastada y una pizca de comino. El mismo comino que parece importarle a la Presidenta y demás gobernantes la encuesta que dice que la amplia mayoría de los argentinos cree que hay corrupción para hacer dulce de leche en Argentina.

En una sartén, derretimos grasa y ahí reahogamos cebolla y morrón cortados en cubos. Agregamos sal para y dejamos cocinar un rato. Como el rato que pasó internado De la Sota para hacerse un chequeo que algunos dicen fue un tratamiento cardíaco.

Le agregamos la carne y revolvemos bien hasta que tome color. Como toman color las calles con tanto afiche de campaña con caras conocidas y otras no tanto.

Agregamos ají molido, nuez moscada, pasas de uva, aceitunas picadas y huevo picado. Y que fusionen aromas. Como se fusionaron los aromas el lunes en la ciudad sin recolección de residuos después de un fin de semana por el paro de Camioneros.

Apagamos, dejamos entibiar y lo mandamos un par de horas a la heladera para que quede compacto. Compacto como los discursos de Blanquita Rossi que no distingue entre las unidades básicas del peronismo y los comités del radicalismo.

Armamos las empanadas con el repulgue que a usted más le guste y elegimos si freiarlas en grasa o hacerlas un poco más sanas al horno. Frita o al horno como parece estar la candidatura del juecista Ernesto Martínez.

Las comemos bien caliente, con un tinto untuoso. Y que viva la Patria.

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