sábado , 24 de agosto, 2019

Recetas prácticas: Cuadril a la parrilla por José de la Olla

Uno de los mejores proveedores de carne que tuve en mis varios locales es tocayo. Mi querido amigo José, con quien me encontré estos días. Estaba leyendo la noticia del travesti al que autorizaron a alojarse en la cárcel de mujeres. Me sorprendió con un largo relato sobre la relación del hombre con lo religioso, lo material, lo simbólico, lo sexual.

No lo tenía en esa función de carnicero-filósofo, como sospecho no habrán sospechado las autoridades municipales que el acto de presentación de colectivos se iba a transformar en un escándalo por las rampas de discapacitados.

Cuando dejamos los temas de identidad sexual, volvimos al tema de los que José es especialista: la carne. Y ahí me tiró un par de ideas para sacar un muy jugoso trozo de cuadril a la parrilla.

Así que vamos con eso.

Lo primero es conseguir un cuadril como los que vende mi tocayo, ponerlo en un bols con alguna hierba, pimienta molida y un buen chorro de aceite, lo tapamos y mandamos a la heladera para que macere un par de horas. Menos tiempo que el se toma para decidir De la Sota qué hace con los funcionarios salpicados por caso de corrupción, como los ganchos del ministro Scalerandi.

Prendemos el fuego y sacamos la carne de la heladera para que tome temperatura ambiente. Como el ambiente que le generaron a Mestre los patovicas que lo rodearon en el acto del sábado.

Cuando esté el fuego, sacamos el cuadril del adobo, lo limpiamos con un papel y lo colocamos del lado de la grasa con bastante brasas abajo. El gran secreto es no salar la carne. Lo dejamos cinco minutos. Un poco más del tiempo que le lleva a Cristina cuestionar a Piñera y después elogiarlo.

Damos vuelta, salamos la parte que cocinamos y dejamos otros cinco minutos con buen calor. Damos vuelta, salamos y dejamos reposar que se cocine unos minutos más a fuego más lento. Así de lento como viene la actualización de Ganancias para los autónomos.

Le quedará espectacularmente jugoso. Lo corta en tiras finas y lo sirve a sus amigos. Con mi amigo carnicero tocayo, nos quedamos hablando de su programa favorito: Farsantes.

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