jueves , 14 de noviembre, 2019

Recetas prácticas: Costillar braseado

Me crucé esta semana con el parrillero que teníamos en el local de Carlos Paz. Lo primero que me contó es que estaba más que preocupado por el cierre de los frigoríficos.

Me dijo que solía comprar siempre en el que está camino a Río Ceballos y que ahora parece que va a cerrar, que allí vendían en super oferta el costillar porque exportaban toda la carne sin hueso y le quedaba la parte completa de las costillas.

Mientras mi amigo parrillero me contaba de la cantidad de gente que queda en la calle, de lo duro que está conseguir trabajo, de que la crisis está pegando fuerte en algunos sectores, yo me puse a evocar aquel costillar braseado que solíamos hacer y que salía tan pero tan rico.

Conseguimos una tira bien ancha de costillas, la que condimentamos con sal parrillera y pimienta molida. Tanta pimienta como le pone De la Sota para cuestionar a Cristina.

Cortamos verdura de todo tipo en trozos y acomodamos la costilla en una placa de horno de modo tal que quede cubierta por todos lados con la verdura. Tan cubiertos como los choferes de UTA.

Rociamos con vino tinto, cubrimos con papel aluminio y llevamos a horno a fuego bajo. Tan bajo como el porcentaje de argentinos que entiende bien el tema del default.

Cocinamos unas dos horas, retiramos el papel y las verduras, y llevamos las costillas sobre una parrilla con mucha brasa o un grill a fuego fuerte. Tan fuerte como las quejas por las cloacas en distintos puntos de la ciudad.

Dejamos que se dore levemente de cada lado y está lista para servir con la guarnición a que usted más le guste. Como eligen algunos radicales criticar a De la Sota y otros reunirse con él.

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