martes , 16 de julio, 2019

Recetas Prácticas – Costeletas de Cerdo a la Riojana, por José de la Olla

Estaba viendo el partido de River el domingo con un amigo riojano, con el que supimos tener un comedor sobre la ruta cerca de Cruz del Eje, y de pronto -mientras la cámara enfocaba a su coterráneo Ramón Díaz más contento que Cristina con el triunfo de Correa- me dice: ¨José, me quiero venir a vivir a Córdoba. ¿Tenés algún contacto en la Municipalidad para que me haga entrar?¨.

Yo lo miré, miré un rato el tele, escuché como Araujo reinvindicaba el fútbol pagado con la plata de los jubilados del Anses sin acordarse que él era el relator del Fútbol de Primera codificado y de Clarín, y entonces le contesté: ¨No sólo no tengo contactos, sino que ahora no toman personal. Los que entran, entran por concurso y no hay favoritismo de ningún tipo¨.

A mi amigo riojano se le borró un poco la sonrisa que tenía por volver a verlo a Ramón puntero y se fue apenas terminó el partido.

El tema es que el lunes me enteré que entraron como 200 nuevos empleados de la mano de Mestre, con lo cual River es puntero y la Municipalidad de Córdoba es puntera en cantidad de empleados. Muchos de ellos también son punteros.

Así que en honor a mi amigo, le propongo unas costeletas de cerdo a la riojana, y de paso para recordar a esos riojanos que se parecen a santacruceños y viceversa.

Ponemos una sartén o grill bien caliente, salpimentamos las chuletas y sellamos bien vuelta y vuelta, que queden bien doraditas de cada lado. Tipo declaración de Juez que pega de un lado, pega del otro, y se manda a guardar. A las costeletas también las guardamos por un ratito.

En otra sartén, freímos unas papas cortadas en bastones en no mucho aceite. Cuando estén crocantes retiramos. Como se retiró De la Sota de su idea de prohibirles las antenas de televisión digital abierta a los K.

En ese aceite, rehogamos unos morrones en tiras, panceta y al final le cascamos unos huevos para que queden fritos. Como lo quiere freir Cristina a De la Sota y ahora le pide que le devuelva la plata que le dio para la Caja.

Calentamos la costeleta y le ponemos las papas al costado, y la panceta, morrones, arvejas y huevos arriba. Tan arriba como los gritos de los choferes de la Tamse contra Mestre.

Un buen tinto, mucho pan y pensar en el riojano que mejor le caiga. No en la cantidad de empleados que designa cada intendente, porque le va a caer la comida. Salvo que sea uno de los nombrados.

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