sábado , 19 de octubre, 2019

Recetas prácticas: Chorizos a la pomarola

Caminaba por la peatonal cuando me encontré con un viejo parrillero que supe tener en un local en Alta Gracia. Estaba sentado en un bar revolviendo el café sin ganas, con la mirada perdida y los hombros caídos.

Me acerqué a saludarlo y largó ahí nomás el rosario de quejas. Me contó que tiene unos puestos de choripán, que cada vez vende menos y se descargó con todo contra los políticos. “No puede ser que estos incapaces no puedan resolver la violencia en el fútbol y no se le ocurra mejor idea que prohibir el público visitante. ¿Sabe, José, la cantidad de choris que comen las hinchadas que vienen de afuera?” Y antes que le respondiera siguió: “Y ahora, una nueva, hacen campaña sin actos. ¿Dónde se ha visto semejante cosa? Dos elecciones y ni un acto para poder vender un chori. ¿Qué les pasa? ¿No pueden juntar 50 personas?” Y tampoco pude contestarle porque lanzó: “Un país en el que no se comen choris es un país sin futuro”.

Con semejante definición seguí mi caminata cabizbajo por la peatonal, pensando en variantes para mi amigo choripanero y se me ocurrió compartir con ustedes estos chorizos a la pomarola.

Compramos unos chorizos de buena calidad y le cortamos los hilos, como no parecen habérselos cortado a algunos candidatos que aparecen atados a De la Sota, Mestre, Cristina, Macri, Binner.

Los doramos en una sartén con un poquito de aceite de oliva y los retiramos. También a diferencia de varios encuestadores que no se retiran nunca pese a pronósticos bastante desacertados.

Sobre el mismo fondo, reahogamos cebolla, ajo y morrones. Le agregamos una hojita de laurel, pimienta molida y sal y dejamos que se cocine bien. Como parece estar cocinándose candidatos como Cavallo y Martínez, cada vez más atrás en las encuestas.

Levantamos con un chorro de vino blanco, dejamos evaporar y le agregamos puré de tomate o tomates al natural, como prefiera. Como prefieren Cristina, De la Sota y Mestre prometer el oro y el moro antes de las elecciones.

Le agregamos los chorizos, un poco de ají picante molido, caldo de verdura y que se cocine a fuego lento. Como Milani en el Ejército.

Cuando los chorizos están a punto, apagamos y servimos en cazuelas, al plato o como si fuesen un choripán bien aderezado. Como los que no puede vender mi amigo en las canchas y en los desaparecidos actos partidarios.

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