martes , 15 de octubre, 2019

Recetas prácticas: Cazuela de Pollo por José de la Olla

Me invitaron el viernes a la noche a una cena que era como un festejo del día del padre por anticipado en una parrilla de un complejo comercial en la zona norte de la ciudad.

Estábamos recién en las achuras cuando llegaron unos conocidos que, antes de sentarse en su mesa, vinieron a saludar y dijeron que venía del acto del PJ, ahí nomás en el Orfeo. “¿Ya terminó?”, preguntó el que me había invitado, un hombre vinculado con la política y los negocios. “No, pero después que habló De la Sota nos fuimos, como mucha gente”, contestó.

Hubo unas bromas que no entendí mucho pero me quedé pensando en que hay discursos más fríos que otros, y que un discurso frío no suele ser buena cosa en el invierno. Y seguí pensando en las injustas asociaciones como la del pollo o la gallina con lo frío, con lo combativo que es de la baja temperatura un buen caldo de gallina o una rica cazuelita de pollo.

Así que vamos a enfrentar el invierno con una cazuela de pollo, en épocas en la que los avisos de campaña nos van a hacer poner la piel de gallina y no precisamente de la emoción.

Cortamos en piezas chicas el pollo y lo salpimentamos, antes de dorar bien de cada lado en una cacerola con aceite caliente, con unos cubos de panceta. Retiramos, como algunos militantes del PJ ante el discurso de Schiaretti, y en el mismo aceite reahogamos cebolla, pimiento, ajo, apio y zanahoria, más una hoja de laurel. Que perfume y decore, como algunos integrantes de las listas a diputados nacionales.

Ponemos de nuevo el pollo y la panceta, como esos partidos que ponen de nuevo los mismos candidatos en cada elección. Y algunos hasta terminan en la Justicia por eso, como los radicales.

Levantamos con un buen chorro de vino blanco, dejamos que evapore el alcohol, como se evaporaron más de un candidato que anduvo pegando afiche y no llegó ni a estar a los premios de ninguna lista.

Le agregamos caldo de ave, un poquito de pimentón y una ramita de tomillo. Y que hierva a fuego lento, como dicen que se cocinó la inversión inmobiliaria en el Batallón 141.

Dejamos cocinar unos 20 minutos y le ponemos unos brócolis cortados en trozos chicos, y que hierva unos minutitos más. Apagamos, dejamos que repose y servimos.

Cómalo con gusto, pero no se caliente tanto, porque para la campaña intensa falta un rato y ahí capaz que se caliente en serio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *