martes , 10 de diciembre, 2019
Bifes del Padre Jorge

Recetas Prácticas – Bifes del Padre Jorge, por José de la Olla

“Padre Jorge, ¿usted prefiere jugoso o cocido el bife?” Con esa pregunta, inicié hace 22 años mi relación con el que hoy es el Papa Francisco y que para mí será por siempre “el padre Jorge”.

Yo tenía un modesto local de comidas en calle Caseros y solían venir de cuando en cuando unos curitas de la Compañía de Jesús. Casi siempre pedían pastas o alguna tarta de verdura, pero aquel mediodía de agosto el padre Ángel me dijo apenas se sentaron, a modo de presentación del nuevo integrante de la mesa, “el padre Jorge quiere un buen bifacho”.

Pensé que con aquella pregunta, que el padre Jorge respondió con un “cómo a usted le salga más rico, querido José”, empezaba y cerraba el trato con mi cliente sacerdote.

Pero el padre Jorge vino varias veces más, y nos quedamos charlando en alguna que otra sobremesa. Hablamos de religión, de la vida, de los amigos, de fútbol, de comida, de política. Con el paso de las charlas me animé a disentir en algunas cosas y siempre me sorprendió la manera en que, sin perder la sonrisa y el tono moderado, defendía a ultranza sus posiciones.

Me acuerdo el día que se fue. Cayó al comedor como a las 9 de la mañana. Estaba cerrado y yo estaba bajando la verdura que había traído del Mercado de Abasto. Apoye el cajón, le estreché la mano y me dijo: “José, me nombraron obispo. Me vuelvo a Buenos Aires. Siempre estaré agradecido por tu comida. Dios te bendiga”. Y me abrazó.

Después seguimos en contacto. Lo visité alguna vez en la Catedral porteña y me llamó un par de veces. Algunos de mis amigos conocen la historia. Fueron los que me llamaron todo este fin de semana para preguntarme si me iba ir de cocinero al Vaticano. A todos le dije lo mismo: “La mayor distinción que recibí del padre Jorge fue su sincera y afectuosa amistad. No hay honor mayor que ese”.

Por eso, queridos lectores de informesynoticias, les pido disculpas por mi emoción. No puedo otra cosa que compartir con ustedes la receta de aquellos bifes que hacía el comedero de la calle Caseros, a los que llame “los bifes del padre Jorge”.

Pedimos al carnicero que nos corte unos bifes de ternera bien gruesitos, como parece ser grueso ese escándalo que involucra a la Agencia Córdoba Turismo con el lavado de dinero.

Los marinamos en un recipiente amplio con un vino tinto, aceite de oliva, ajos machacados, romero, tomillo y mostaza. Que reposen una horita. Como reposaron el Gobierno, la Municipalidad y el Arzobispado de Córdoba antes de organizar algo para celebrar que haya un papa argentino.

Salamos y ponemos sobre la plancha bien caliente. Tan caliente como los viajeros que cada vez tienen que pagar sus consumos con un dólar más caro.

Unos cortos minutos de cada lado para que queden sellados y bien jugosos por dentro. Vuelta y vuelta. Como se dieron vuelta los K con la designación de Francisco.

Usted elige la guarnición. Al padre Jorge le encantaba la ensalada de achicoria con huevo duro.

Hace casi año, la gente de informesynoticias me invitó a escribir. Nunca lo había hecho antes. Jamás pensé que cerraría una nota diciendo que tengo un amigo, mi querido padre Jorge, que llegó a ser Papa.

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