martes , 16 de julio, 2019

Fátima Florez: “Tengo la cara de goma”

Actriz e imitadora, compone a la presidenta Cristina Kirchner en “Periodismo para todos”, el ciclo de Jorge Lanata en El Trece. Tiene más de 60 personajes y sueña con programa propio. Cuenta cómo y por qué elige ser otra.
Cuando era chiquita, vivía en Olivos y, desde la terraza de mi edificio, veía el jardín de la Quinta Presidencial. Parece que el destino me había marcado algo”. La anécdota es de Fátima Florez, la actriz de las mil caras que ahora se luce con una imitación de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en Periodismo para todos (domingos a las 23 por El Trece), el programa que conduce Jorge Lanata. “Me acuerdo que quería saltar del otro lado. Y de alguna manera, lo hice”, se confiesa la actriz.
Tu segmento mide muy bien de rating ¿te sorprendió?
No me obsesiona el rating, porque si estás pendiente, no te sale. Yo focalizo la energía en el personaje. Y la verdad es que me sorprendió, a pesar de que yo sabía que gustaba porque lo venía haciendo en el teatro en el verano. Pero no me imaginé que pegara tanto en la tele y en un programa político. Aunque yo no hago humor desde lo político. Voy más por el lado de la mujer; la política no es lo mío. Yo intento divertir a la gente.
¿Sabés si la Presidenta vio tu imitación?
No me llegaron comentarios, pero seguramente lo debe haber visto o se lo deben grabar. Pienso que debe estar contenta, porque yo lo hago con tanto respeto que no creo que lo tome a mal. La imitación es siempre un mimo, no se hace sin admiración. Me la imagino riéndose, fijándose en los detalles. Ella es un personaje muy rico para manejar actoralmente, tiene muchos gestos. Y la sigo mucho en la actualidad.
¿Cuándo descubriste que tenías talento para la imitación?
Yo soy actriz y cuando era chiquita ya imitaba a amigos y conocidos, pero pensaba que iba a ser un hobby, porque no hay mujeres que se dediquen a esto. Hasta que, de grande, Norberto (mi pareja y manager) me vio y me dijo que me tenía que dedicar a esto profesionalmente. La primera imitación que hice fue de Xuxa. Yo tenía 12 años y fui a su programa, me sabía todas las canciones. Sobre todo, copiaba la voz.
¿Qué es lo más difícil de imitar?
La voz, porque si no la sacás, no tenés al personaje. Algunos te pueden llevar meses hasta que un día te cae la ficha y sentís que sos Susana Giménez, Moria Casán, Madonna, y así se lo trasmitís al público. Si hacés un personaje cualquiera no importa la exactitud, pero si imitás a alguien real, tiene que salirte idéntico porque sino, no pega. Es más complejo.
Salvo para el personaje de Cristina, no usás máscara. ¿Cómo lográs los parecidos?
El imitador tiene que tener cara de goma y yo tengo cara de goma. Si sos muy lindo, no podés hacer reír. Tenés que tener una cara con facciones angulosas, que se adaptan mejor a cualquier rasgo Tenés más de 60 personajes, ¿cómo hacés para no tener una crisis de identidad?
Son años de trabajo, pero a veces se juntan varios y se complica. Una vez me pasó en un show que hacía de Moria y se me mezcló Susana en el medio. Además, tengo que entrar a la psicología del personaje: a veces pruebo contestando reportajes como si fuera esa persona o miro tele, escucho una frase y la repito arriba. Voy guardando para las rutinas. Pero termino el programa o la función de teatro, me saco el maquillaje y me olvidé de todo. Si no, te volvés loca. Nunca fui a un psicólogo, pero me da curiosidad qué me diría de mi personalidad. Los actores en general somos personas tímidas y usamos los personajes como escudos para protegernos. Cada imitador tiene sus técnicas y cosas que le sirven.
Fátima se crió en una familia de padre arquitecto y madre docente, sin antecedentes artísticos. Ella estudió teatro, canto y danza. Con los años fue convocada por Pepe Cibrián, Jorge Corona, Carlos Perciavalle, Gerardo Sofovich, Juan Carlos Calabró, María Martha Serra Lima, Moria Casán. “Además, viví dos años en Perú y allá trabajé en un programa de televisión donde había varios imitadores y aprendí mucho de ellos. De todos con los que trabajé, aprendí”.
¿Pensás que las imitaciones te pueden encasillar para otros trabajos como actriz?
A mí todo me costó mucho, nadie me regaló nada, lo cual me parece bien porque si aparecés antes de tiempo, hacés agua. Así que mejor que las cosas lleguen cuando estés preparado para mostrar algo bueno. A pesar de que mi familia quería que me dedicara a otra cosa, yo nunca bajé los brazos. Hoy comí una sola vez y dormí poco, pero estoy contenta. La vida del artista es así, hoy comes faisán y mañana te comés las plumas. Ahora disfruto este momento, aunque me encantaría que un día descubrieran a la actriz que soy, no sólo comediante sino también dramática. Creo que se llevarían una sorpresa. Pero ya llegará. Si tenés el talento y las ganas, un día se te da.
Mientras, Fátima vive en el barrio de Versailles con su pareja, su perro Rocco y su gata Madonna. En su galería de alter egos femeninos, hay de todo: de Shakira a Belén Francese. “Con algunos pensaba que me iban a costar mucho, pero salieron enseguida, como Nacha Guevara. Y en otros, como Susana, me costaron más”.
¿Alguien se enojó por tu imitación?
Sólo Paulina Rubio, pero fue más su entorno, después hablé con ella y se aclaró todo. Nunca nadie me dijo nada. Yo me divierto haciendo los personajes, eso es fundamental para mí. Y a medida que los transito les voy encontrando una vueltita más. Con todos los que imito me siento cómoda. Es mucho trabajo, porque además estoy en todos los detalles, en el vestuario. Lo bueno es que también aprendo de cada uno. Es como si fuera a diez facultades distintas. Y si te peleás con alguien, le podés contestar desde el personaje y listo (risas).
En el medio todos los imitadores son hombres. ¿Te sentís aislada?
Estoy contenta con lo que hago, no me comparo ni compito. Mi sueño es tener un programa propio con mis personajes.
Fuente Clarín

 

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