martes , 22 de octubre, 2019
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Hoy se reabre la negociación con los “fondos buitres”

Argentina iniciará hoy, en forma oficial, un nuevo intento para cerrar de forma definitiva el conflicto con los llamados holdouts , que abarcan a fondos buitre y otros acreedores que no ingresaron a los canjes de 2005 y 2010 de la deuda incumplida desde los últimos días de 2001.

Si bien el núcleo que se dirime en los tribunales de Estados Unidos implica recursos por entre 10 mil y 15 mil millones de dólares, el cálculo extraoficial se estira hasta 19 mil millones para sellar un acuerdo global que despeje los últimos nubarrones deldefault .

Ayer, en la instancia previa al encuentro que hoy tendrá el secretario de Finanzas, Luis Caputo, con el mediador Dan Pollack, Mauricio Macri dijo, por primera vez desde que es presidente, que aspira a que el mediador Daniel Pollack –designado por el juez Thomas Griesa de Nueva York– “ayude a encontrar una solución razonable” para “cerrar el tema”.

“Mañana (por hoy) le diremos al mediador que acá hay un cambio, otra visión acerca de nuestras deudas y de dejar de ser un país incumplidor y de resolver los problemas pendientes”, señaló.

“Pedimos al mediador que nos ayude, pese a que la posición no fue razonable, hoy estamos para cerrar el tema”, dijo.

La posición argentina, que profundiza la vía negociadora en comparación con la estrategia kirchnerista, fue bienvenida en los mercados internacionales desde fines del año pasado. Prueba de ello es el descenso del riesgo país, un indicador que expone el rendimiento extra –en relación a títulos estadounidenses– que tienen que ofrecer los bonos argentinos para que alguien invierta en ellos.

Hoy, ese costo argentino está incluso por debajo del brasileño, afectado por la recesión económica y la crisis política.

Caputo estará acompañado por Lee Buchheit, el abogado que tuvo una participación clave en la reestructuración de la deuda griega y que patrocinará a la Argentina en representación del estudio Cleary Gottlieb, hasta que se designe el nuevo buffet que asesorará al país. Ayer se anunció el inicio de una selección.

La piedra basal de la demanda contra Argentina es la que colocaron los fondos NML Capital (52 por ciento del monto total), Aurelius (33 por ciento) y Angel Blue (13 por ciento), quienes lograron un fallo clave a favor por parte de Griesa por una deuda original de 1.330 millones de dólares.

Después, Griesa amplió el alcance de su sentencia pari passu –en iguales condiciones– a bonistas conocidos como Me too , lo que en forma automática elevó el monto del impago a unos 10 mil millones, sin contar punitorios.

Puertas adentro, en el Ejecutivo nacional creen que el proceso para intentar un acuerdo definitivo no será corto. Inclusive, quienes han seguido de cerca el conflicto desde 2012 creen que, más allá de la nueva predisposición que muestra el Estado argentino, llegar a un entendimiento quizás sea más difícil de lo que se prevé.

Consultado ayer, Macri fue cauto: “Como toda negociación, iremos recorriéndola, pero confío que ante este cambio de la Argentina, que se manifiesta queriendo recuperar sus buenas relaciones con el mundo entero, esta parte de la deuda que no supimos negociar y que lo hicimos mal, quede atrás rápidamente, porque es una limitación para poder crecer”, señaló.

Pero además, el Gobierno deberá avanzar a dos puntas, ya que al frente externo se suma la negociación interna. Ocurre que, si hay un principio de entendimiento en las reuniones de Nueva York, ese acuerdo sólo será válido con el aval del Congreso, que debería reabrir la denominada “ley cerrojo”.

Sin mayoría propia y descontada la férrea oposición del kirchnerismo y de legisladores de izquierda, no está claro cómo será el operativo de seducción para conseguir los votos necesarios.

En ese escenario también será clave el papel de los gobernadores. Es que cualquier avance en el exterior permitirá acceder a financiamiento internacional con tasas de interés menores a las que se ofrecen en la actualidad.

Córdoba, por caso, tiene en agenda varias obras de infraestructura de gran envergadura que sólo serán viables con créditos externos, sin contar la necesidad de renegociar vencimientos de deuda dolarizada a corto plazo.

(Fuente: La Voz del Interior)

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