domingo , 18 de agosto, 2019

Talleres se quedó con el clásico

“Los clásicos son especiales”. Frase trillada si las hay, pero tan cierta. Como muestra sirve el partido que se vivió en el Mario Kempes entre Talleres y Belgrano. ¿Especial? Único, cordobés, con todos sus condimentos. La “T”, que puso un equipo alternativo, que sufre en el Argentino A, le ganó por 1-0 con gol de Gastón Bottino a Belgrano, a ése que es verdugo de los grandes equipos nacionales. Pero no pudo con Talleres, y los albiazules celebraron eliminar a su eterno rival de la Copa Argentina. Fútbol, clásicos, superclásicos.

Si el primer tiempo se hubiese jugado en las tribunas, seguro era un partidazo de imposible definición. Sin embargo, se jugó, como dice el reglamento, en el campo de juego. Y todo el espectáculo, brillo y colorido que se veía en las gradas jamás se vio reflejado por parte de los futbolistas. Un fiasco la primera etapa. Friccionado, muy cortado por el árbitro Juan Pablo Pompei, con reiteradas imprecisiones. Chato. Feo, muy feo. En ese marco, el arquero de Talleres, Diego Aguiar intervino tres veces acertadamente con remates de larga distancia de Martín Zapata; y luego Juan Carlos Olave le tapó a Gonzalo Klusener un remate seco que tenía olor a gol. Nada más.

En el complemento el partido seguía en esa ordinariez, hasta que a los 24 minutos Rodrigo Chaves armó una muy buena jugada por derecha que Gastón Bottino con un toque preciso terminó en gol. Explosión en la Willington y comenzó otro partido, con más vértigo, más entretenido, más clásico, más acorde a lo que en las tribunas regalaban. Klusener se volvió muy peligroso para el arco celeste y casi amplía la ventaja de chilena, minutos después del gol. ¿Diferencia de categoría? Para nada se mostró.

Belgrano fue en pos de dar vuelta el resultado. Martín Zapata probó con su zapatazo salvador de las últimas fechas, pero esta vez Aguiar ahogó cualquier grito. La “T” se paró muy bien en el fondo y apostó a la contra.

Talleres eliminó a Belgrano. Fue una fiesta de los albiazules, con abrazos interminables en el terreno de juego y en las tribunas.

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