martes , 22 de enero, 2019

River venció a Boca en Madrid y es el campeón de la Copa Libertadores

El equipo “Millonario” superó 3 a 1 al “Xeneize” en tiempo suplementario en la revancha disputada en el Santiago Bernabeu y logró su cuarta corona en el máximo certamen continental.

River Plate consiguió ayer su cuarta Copa Libertadores de América pero en otro continente, al vencer 3 a 1 en tiemplo suplementario a Boca Juniors disputado en el Santiago Bernabéu de Real Madrid. Un partido intenso, dramático desde lo emocional, quizás no tan prolijo desde lo técnico pero con una gran capacidad de lectura táctica del lado del “Millonario” que le permitió dar vuelta el resultado y coronarse ante su más acérrimo rival, en la final más prolongada  y contaminada que se recuerde.

Es que ya el hecho de que no se dispute en América le había quitado condimentos tras los incidentes en las inmediaciones del Monumental. River supo rehacerse después de un primer tiempo flojo donde Boca supo explotar sus virtudes individuales. De la nada, porque Darío Benedetto armó un desparramo en la defensa “Millonaria” y definió con categoría ante la salida de Armani.

El problema se le armó después a la hora de mantener el resultado y no entender que definitivamente el rival iba a cambiar su táctica. Porque Villa y Pavón siguieron más comprometidos en bajar a colaborar que a prestar servicios ofensivos y de esa forma, se agrandó River. En esa etapa se destacaron Pablo Pérez, Julio Buffarini, y Nández, de hecho el primero tuvo dos como para llegar a la red y bajarle la persiana a todo.

Pero sin dudas el mejor atributo de River, más allá del colectivo, es el técnico. Barros Schelotto parecía apostar a la contención y a los penales cuando los de Núñez llegaron a la igualdad (gran jugada colectiva entre Nacho Fernández, pared con Exequiel Palacios y definición de Pratto). Dicho sea de paso, fiel reflejo de esta planificación es la salida de Ponzio para que ingrese un enganche, Juan Fernando Quinteros, que a la postre terminó siendo quien coronó el campeonato. Nunca lo supo leer el “Mellizo” y mucho menos con nueve hombres, porque la expulsión de Wilmar Barrios (algo polémica) y el irresponsable ingreso de Fernando Gago motivó a una nueva lesión y de esa forma, nada iba a poder cambiar. Carlos Tévez ingresó a falta de 10 minutos en la segunda prórroga y nada iba a poder hacer para cambiar la historia.

River trabajó la victoria ladrillo a ladrillo. No se quedó llorando con el penal no sancionado a Pratto y consiguió la ventaja en un remate inatajable para Andrada. Ya el tercero del Pity Martínez, sin oposición de nadie, fue para decorar la fiesta y premiar al equipo que siempre quiso jugar, intentando, incluso en un mal primer tiempo, y le supo cambiar el mapa y la estrategia a un Boca que a medida que pasaban los minutos, no encontraba salida a su laberinto. Lamentó su falta de planificación y se terminó empantanando a pesar de haber gritado primero.

De todas maneras, CONMEBOL se debe su autocrítica puertas adentro. Semejante papelón que los protagonistas estuvieron a la altura, con el tiro en el palo de Jara después de que el “Millonario” le regalara más vidas, le dio el típico ingrediente del paisaje que caracteriza a la electrizante Copa Libertadores, con un mal arbitraje del uruguayo Andrés Cunha.

Todas las postales fuera de la cancha y dentro fueron disfrutadas por Madrid y el mundo, mientras que los verdaderos propietarios, los que tendrían e derecho de vivirla y sentirla, hicieron lo posible para esta mudanza mercantil que CONMEBOL celebra con arcas llenas. Pero eso no quita que River sea legítimo campeón de América y que desde la semana que viene siembre otra ilusión en el mundial de clubes en Abu Dhabi.

(Fuente: La Nueva Mañana)

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